Pekín denuncia que EEUU rompe «tregua arancelaria» con restricciones a chips de IA y visas. Negociaciones cruciales se avecinan en Londres. Descubre por qué te importa esta escalada.
La tensión entre China y Estados Unidos se disparó este 8 de junio de 2025. Pekín criticó duramente las nuevas directrices de Washington sobre chips de Inteligencia Artificial (IA) y la revocación de visas estudiantiles, acusando una violación de la «tregua arancelaria». Ambas potencias se preparan para cruciales conversaciones comerciales en Londres.
El complejo tablero geopolítico entre China y Estados Unidos sumó un nuevo capítulo de fricciones este lunes 8 de junio de 2025. El Ministerio de Comercio de China emitió una enérgica declaración criticando las últimas acciones de la administración estadounidense, que incluyen la publicación de directrices para el control de exportación de chips de Inteligencia Artificial (IA), la detención de la venta de software de diseño de chips a China y los planes para revocar visas a estudiantes chinos. Pekín considera que «estas prácticas violan seriamente el consenso» alcanzado previamente, en referencia a una declaración conjunta donde ambas naciones acordaron reducir aranceles recientes y reiniciar el comercio bilateral estancado.
Este cruce de acusaciones surge en un momento delicado, justo antes de una nueva ronda de conversaciones comerciales programada para el lunes 9 de junio en Londres entre altos funcionarios de ambos países, incluyendo al viceprimer ministro chino He Lifeng y al secretario de Comercio de EEUU, Howard Lutnick.
Imagen de banderas de EEUU y China, semiconductores, o una representación gráfica de la IA y las tensiones comerciales.
Una Tregua Arancelaria en la Cuerda Floja
El acuerdo de «tregua arancelaria» mencionado por China, que implicó una pausa de 90 días en la escalada de aranceles por parte de ambas potencias tras un acuerdo en Ginebra el mes pasado, parece cada vez más frágil. Aunque se logró una desescalada temporal, las diferencias subyacentes entre Pekín y Washington persisten. La declaración china de este lunes evidencia la facilidad con la que estos acuerdos pueden llevar a nuevas turbulencias.
El Ministerio de Comercio chino afirmó que Pekín ha cumplido su parte del trato, cancelando o suspendiendo aranceles y medidas no arancelarias contra EEUU. Sin embargo, acusa a Washington de haber «provocado unilateralmente nuevas fricciones económicas y comerciales, exacerbando la incertidumbre y la inestabilidad de las relaciones económicas y comerciales bilaterales». China amenazó con «continuar tomando medidas resueltas y contundentes para salvaguardar sus derechos e intereses legítimos».
Estas tensiones se vieron avivadas por declaraciones del presidente estadounidense, quien el viernes afirmó que ya no sería «amable» con China en materia comercial, declarando que el país asiático había «roto un acuerdo». Aunque horas después matizó que hablaría con el presidente chino Xi Jinping para «resolverlo», la retórica ya había causado impacto.
La Tecnología: El Nuevo Campo de Batalla Geopolítico
Más allá de los aranceles tradicionales, el epicentro de la disputa EEUU-China se ha desplazado claramente hacia la supremacía tecnológica. Las restricciones estadounidenses a la exportación de chips avanzados de IA y software de diseño de semiconductores son vistas por Pekín no solo como medidas comerciales, sino como un intento de frenar su ascenso tecnológico y, por ende, su desarrollo económico y militar.
La llamada «guerra de los chips» es una competencia feroz por el control de la tecnología de semiconductores avanzados, fundamental para la IA, las telecomunicaciones de nueva generación y la industria de defensa. La dependencia global de los suministros de semiconductores provenientes principalmente de regiones de Asia Oriental como Taiwán y Corea del Sur exacerba la situación, con EEUU presionando a sus aliados (incluidos Japón y Países Bajos) para que limiten el acceso de China a estas tecnologías estratégicas.
La revocación de visas para estudiantes chinos que cursan estudios en EEUU, donde hay más de 275,000 matriculados, también se enmarca en esta competencia. Washington busca frenar el acceso de China al talento y conocimiento en áreas tecnológicas sensibles.
«Es probable que estemos a una acción competitiva de una mayor confrontación,» comentó Craig Singleton, director senior del programa de China en la Fundación para la Defensa de las Democracias, sugiriendo que la actual calma podría ser efímera.
Conversaciones en Londres: Expectativas y Desafíos
Las conversaciones en Londres, que contarán con la presencia del Secretario de Comercio de EEUU, Howard Lutnick, son vistas por algunos analistas como una señal de que Washington está, al menos, dispuesto a escuchar las preocupaciones de China sobre los controles de exportación. Sin embargo, las expectativas son moderadas.
Expertos chinos, citados por medios estatales, instan a EEUU a adoptar un enfoque de «igualdad, respeto y beneficio mutuo», advirtiendo que la «sinceridad» estadounidense será crucial para cualquier resultado negociado. Subrayan que EEUU aún mantiene una «sensación de autosuperioridad» que dificulta la resolución de diferencias.
Las implicaciones de estas tensiones son globales. La incertidumbre afecta a los mercados financieros, las cadenas de suministro y la estabilidad económica mundial. La rivalidad tecnológica podría llevar a una fragmentación de la economía global y acelerar la inestabilidad en otras regiones, como el Mar de China Meridional y el Estrecho de Taiwán.
El resultado de las conversaciones en Londres será un indicador clave de la dirección que tomará la relación entre las dos mayores economías del mundo en los próximos meses, una relación marcada por una competencia estratégica que abarca desde el comercio hasta la tecnología y la influencia geopolítica global.
