Pekín Responde a EE. UU.: Restricciones Tech y Visados Son Provocación

Pekín Responde a EE. UU.: Restricciones Tech y Visados Son Provocación
Pekín Responde a EE. UU.: Restricciones Tech y Visados Son Provocación

El Ministerio de Comercio de China acusó a Estados Unidos de socavar el consenso comercial alcanzado en Ginebra al introducir nuevas medidas discriminatorias. Estas incluyen directrices sobre controles de exportación de chips de inteligencia artificial (IA), una interrupción de las ventas de software de diseño de chips y la revocación de visados para estudiantes chinos.

Unidos «provocó unilateralmente nuevas tensiones económicas y comerciales» y «acusó infundadamente a China de violar el consenso, distorsionando los hechos». China «rechaza firmemente estas afirmaciones injustificadas». Estas medidas, según Pekín, constituyen una grave violación del acuerdo alcanzado durante una llamada telefónica entre los líderes de ambos países el 17 de enero.

La inclusión de la revocación de visados para estudiantes chinos junto con las restricciones a los chips de IA y el software de diseño de chips indica que la estrategia de EE. UU. contra el ascenso tecnológico de China se extiende más allá de las sanciones económicas para incluir el capital humano y la transferencia de conocimientos. Este es un enfoque de contención más profundo y completo.

El fuerte rechazo de China y la acusación de «provocación unilateral»  señalan un endurecimiento de las posiciones de ambas partes, lo que sugiere que esto no es solo una disputa comercial temporal, sino una competencia estratégica fundamental. Esto implica que la guerra tecnológica está evolucionando hacia una «guerra de talentos» más amplia y una batalla por la propiedad intelectual y la colaboración científica.

Para China, significa un mayor enfoque en la innovación nacional y la autosuficiencia en tecnologías críticas, lo que podría acelerar sus esfuerzos para desarrollar alternativas indígenas a la tecnología occidental. Para los estudiantes e investigadores chinos, crea barreras significativas para acceder a oportunidades de educación e investigación avanzadas en EE. UU., lo que podría redirigir los flujos de talento a otros países o de vuelta a China.

Desafíos Económicos Internos y Postura Externa

Paralelamente a esta postura desafiante en el ámbito internacional, la economía china enfrenta una desaceleración interna. Los datos económicos están «desapareciendo», las ventas de terrenos se están desplomando, el crecimiento del PIB se ha estancado y el desempleo está aumentando. El sector inmobiliario, en particular, se encuentra «al borde del colapso».

La fuerte denuncia pública de Pekín de las acciones de EE. UU.  contrasta con los informes de su desaceleración económica interna y la «desaparición de datos». Esta aparente contradicción podría interpretarse como un movimiento estratégico para proyectar fuerza y unidad externamente, quizás para desviar la atención o compensar las vulnerabilidades internas.

La acusación de que EE. UU. «distorsiona los hechos»  sugiere un esfuerzo de control narrativo.

Esta doble realidad implica que la política exterior de China podría verse influenciada por su situación económica interna. Un gobierno que enfrenta presiones internas podría adoptar una postura más nacionalista y confrontacional externamente para obtener el apoyo público. Para los observadores internacionales, esto significa que las declaraciones oficiales chinas deben analizarse en el contexto de su salud económica interna, ya que la narrativa pública podría no reflejar completamente los desafíos subyacentes.

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