China mostró al mundo su disciplina y poderío militar durante el desfile conmemorativo por los 80 años de la victoria en la guerra contra Japón. El evento se llevó a cabo en la plaza de Tiananmen, donde desfilaron tropas terrestres, aéreas y marítimas, además de modernos equipos militares como misiles nucleares y sistemas antidrones.
El presidente Xi Jinping encabezó la ceremonia, acompañado por líderes internacionales como Vladimir Putin y Kim Jong-un. Este último se convirtió en el primer mandatario norcoreano en seis décadas en asistir a un acto de este tipo en Pekín.
La jornada inició con 80 salvas de artillería y la entonación del himno nacional. Desde la tribuna del Palacio de Tiananmen, Xi pronunció un discurso en el que aseguró que la “revitalización de la nación china es imparable” y llamó a las naciones a convivir en igualdad para evitar nuevas guerras.
Posteriormente, Xi pasó revista a las tropas en un vehículo oficial, saludando a contingentes que respondieron con frases como “¡a la orden del partido!” y “¡la paz vencerá!”.
Tecnología, tradición y homenaje a los héroes
El desfile combinó innovación militar y simbolismo. En el cielo, 26 helicópteros formaron el número 80, mientras en tierra marchaban tropas sincronizadas y tanques de última generación. También se presentaron armas láser, interceptores de misiles, drones y submarinos. El acto culminó con la suelta de 80 mil palomas, símbolo de paz.
Más allá de la exhibición militar, el evento rindió homenaje a los veteranos de la guerra sino-japonesa, muchos de ellos con más de 90 años de edad. El pueblo chino también recordó a los mártires y sus familias, quienes recibieron un reconocimiento especial en la ceremonia.
Bajo un sol intenso, miles de asistentes ondeaban banderas rojas al ritmo de los contingentes, en una escena que mezcló fervor nacionalista con disciplina castrense. La jornada concluyó con una gala conmemorativa en el Gran Salón del Pueblo, tras un día marcado por estrictas medidas de seguridad en la capital china.
