Descubren una enorme estructura oculta bajo la superficie de la Luna

Descubren una enorme estructura oculta bajo la superficie de la Luna

Desde tiempos inmemoriales, la Luna ha sido un objeto de fascinación. Su presencia constante en el cielo nocturno y sus misterios no resueltos han capturado la imaginación humana. A lo largo de los siglos, los astrónomos y científicos han buscado entender sus orígenes y su influencia sobre la Tierra.

Aunque hemos logrado aterrizar en su superficie y enviar misiones de exploración, la Luna sigue siendo un enigma. A pesar de sus visitas humanas y la recopilación de datos a través de sondas espaciales, todavía hay secretos ocultos bajo su polvo grisáceo que podrían cambiar todo lo que creemos saber sobre ella.

Un reciente hallazgo podría ser la clave para desentrañar uno de estos grandes misterios: una gigantesca estructura oculta bajo la superficie lunar.

El descubrimiento bajo la cuenca del Polo Sur-Aitken

La cuenca del Polo Sur-Aitken es una de las regiones más interesantes y misteriosas del sistema solar. Se trata de un gigantesco cráter de impacto, conocido por su tamaño impresionante y su preservación casi intacta. Con más de 300 kilómetros de profundidad y una extensión de 2,000 kilómetros de longitud, este cráter es una de las formaciones más antiguas y estudiadas de la Luna.

Recientemente, científicos de la NASA y la Universidad Baylor han encontrado algo inesperado bajo la cuenca: una estructura densa y colosal que podría tener implicaciones profundas para la ciencia lunar. Según los estudios, esta masa tiene un peso aproximado de 2.18 mil millones de kilogramos, lo que equivale a una gigantesca «bola» de metal que podría alterar nuestra comprensión del satélite.

Posibles orígenes de la estructura

Los científicos han planteado varias hipótesis para explicar la naturaleza de esta masa subterránea. Una de las teorías más probables sugiere que la masa detectada podría estar compuesta por metal que provino de un asteroide que impactó la Luna hace miles de millones de años. Este metal habría quedado incrustado en el manto lunar, dejando una huella considerablemente densa en la estructura interna del satélite.

Otra hipótesis es que los óxidos formados durante la cristalización de un océano de magma podrían estar involucrados. Este océano de magma se habría formado tras el impacto que creó la cuenca del Polo Sur-Aitken, y con el tiempo se solidificó, dejando atrás esta enorme masa.

El autor principal del estudio, Peter B. James, comparó esta masa de metal con algo impresionante: «Una gran masa de metal cinco veces más grande que la Isla Grande de Hawái, enterrada bajo tierra». Esta metáfora ayuda a visualizar la magnitud del descubrimiento y su importancia científica.

La tecnología que hizo posible el descubrimiento

El descubrimiento fue posible gracias a los datos de la misión Gravity Recovery and Interior Laboratory (GRAIL) de la NASA. GRAIL es una misión espacial diseñada para estudiar las variaciones en el campo gravitacional de la Luna, lo que permite a los científicos obtener una visión más profunda de su estructura interna.

Mediante la medición de estas variaciones gravitacionales, los investigadores pudieron identificar irregularidades que indicaban la presencia de una masa densa bajo la superficie lunar. Esta misión se ha convertido en una de las herramientas más poderosas para estudiar la Luna, proporcionando información detallada que no sería posible de otra forma.

La importancia de este hallazgo para la ciencia lunar

Este descubrimiento tiene implicaciones significativas para la comprensión de la Luna. No solo nos brinda una nueva perspectiva sobre su composición interna, sino que también abre la puerta a la posibilidad de otros hallazgos ocultos en su superficie. La cuenca del Polo Sur-Aitken, en particular, es una región clave, no solo porque es un lugar donde se pueden encontrar antiguos registros geológicos, sino también porque podría revelar más detalles sobre la historia temprana de la Luna y su formación.

La presencia de este enorme objeto metálico bajo la superficie podría también ofrecer pistas sobre el origen de la Luna y sus interacciones con el sistema solar primitivo.

Posibles futuros estudios y misiones

Los próximos pasos de los investigadores probablemente incluirán más misiones para estudiar la estructura de la cuenca y la composición interna de la Luna. Lunas robóticas y futuras misiones tripuladas podrían explorar la zona con más detalle, tomando muestras del material subterráneo y realizando mediciones más precisas.

A medida que los científicos sigan desentrañando los misterios de la Luna, es posible que descubramos nuevos secretos sobre este enigmático satélite que nos ha acompañado a lo largo de nuestra historia como humanidad.

Un paso más en la exploración lunar

Este reciente hallazgo subraya el misterio que sigue rodeando a la Luna y destaca el increíble potencial que aún tiene para ofrecernos en términos de descubrimientos científicos. Aunque el ser humano ha puesto un pie en su superficie, los secretos más profundos siguen ocultos bajo ella, esperando ser descubiertos. Este es solo el comienzo de una nueva era en la exploración lunar.

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