En pleno invierno y con millones de ucranianos enfrentando temperaturas bajo cero, el presidente Volodimir Zelensky volvió a alzar la voz. Esta vez lo hizo desde Vilna, donde insistió en la urgencia de fortalecer las defensas aéreas y el sistema energético de Ucrania tras otra semana marcada por ataques masivos rusos que dejaron a medio millón de personas sin calefacción en Kiev.
La escena no es nueva, pero sí cada vez más dramática. Moscú lanzó en apenas siete días más de 1.700 drones de ataque, cerca de 1.400 bombas aéreas guiadas y 69 misiles de distintos tipos contra territorio ucraniano. Una ofensiva sostenida que no solo busca desgastar al ejército, sino quebrar la vida cotidiana de la población civil.
Una semana que puso al límite al sistema energético
Durante su reunión con el presidente de Lituania, Gitanas Nauseda, Zelensky fue directo: el sector energético ucraniano es atacado todos los días. Subestaciones, centrales eléctricas y redes de distribución se han convertido en objetivos estratégicos del Kremlin, justo cuando el frío hace que la electricidad y la calefacción sean literalmente vitales.
El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, confirmó que 1.676 edificios residenciales permanecen sin calefacción desde los ataques del 24 de enero. Esto ha obligado a evacuar a cientos de miles de personas, mientras los equipos de reparación trabajan bajo bombardeos constantes y temperaturas extremas.
Lituania y Europa, aliados clave en la crisis
Zelensky agradeció públicamente a Lituania por la entrega de casi un centenar de generadores eléctricos, un recurso esencial para hospitales, refugios y edificios críticos. Polonia y otros países del Báltico también han reforzado su apoyo, conscientes de que la estabilidad energética de Ucrania es parte de la seguridad europea.
Más allá de los generadores, la conversación en Vilna se centró en cooperación militar, proyectos conjuntos de defensa y la propuesta lituana de crear una plataforma de exportación de armas. Todo con un objetivo común: reforzar las defensas aéreas que permitan interceptar drones y misiles antes de que impacten en ciudades y centrales eléctricas.
Defensas aéreas: la prioridad absoluta de Kiev
“Cada ataque masivo de Rusia puede ser devastador”, escribió Zelensky en Telegram. Por eso, insistió en que Ucrania necesita misiles para los sistemas de defensa aérea todos los días. Sin una cobertura sólida del espacio aéreo, cualquier reparación del sistema energético corre el riesgo de quedar inutilizada en horas.
En este punto, el presidente ucraniano confirmó que continúan las conversaciones con Estados Unidos y la Unión Europea para acelerar el suministro de munición, sistemas antiaéreos y tecnología defensiva. La supervivencia del país, subrayó, depende tanto del frente militar como de la capacidad de mantener encendidas las luces en invierno.
Diplomacia y negociaciones en paralelo al conflicto
Mientras las bombas caen, la diplomacia no se detiene. Zelensky compartió con Nauseda los avances de las reuniones celebradas en Abu Dabi con delegaciones de Ucrania, Estados Unidos y Rusia. Las calificó como “constructivas” y adelantó que habrá un nuevo encuentro la próxima semana.
Aunque el camino hacia la paz sigue siendo incierto, Kiev insiste en mantener abiertos los canales de diálogo sin bajar la guardia militar. El mensaje es claro: negociar no significa desprotegerse.
Memoria histórica y unidad regional
La visita de Zelensky a Vilna coincidió con los actos por el 163º aniversario del Levantamiento de Enero de 1863 contra el imperio ruso zarista. Junto a los presidentes de Lituania y Polonia, el mandatario ucraniano participó en una conmemoración cargada de simbolismo.
En el marco del Triángulo de Lublin, los tres países abordaron la situación de seguridad regional y las condiciones para poner fin a la guerra. Para Varsovia y Vilna, el conflicto en Ucrania no es un hecho aislado, sino parte de una larga historia de resistencia frente al expansionismo ruso.
Ucrania resiste mientras pide más apoyo
La guerra ha entrado en una fase donde la energía, el invierno y el cielo se han convertido en campos de batalla. Zelensky lo sabe, y por eso insiste una y otra vez en la misma idea: sin defensas aéreas sólidas, ningún esfuerzo humanitario o diplomático será suficiente.
Mientras Rusia mantiene la presión con drones y misiles, Ucrania apuesta por resistir, reconstruir y reforzar alianzas. Al final, la batalla no es solo militar, sino por la capacidad de un país de mantenerse en pie en medio del frío, la oscuridad y la incertidumbre.
