La ciudad de Gaza, hogar de un millón de personas, se ha convertido en un paisaje de ruinas y caravanas de familias huyendo. Desde agosto, 450 mil palestinos han sido desplazados, según Hamas, mientras la ONU denuncia ataques a quienes buscaban refugio.
Jaled al Majdalawi, uno de los desplazados, relató que caminar al sur es un viaje de terror:
“Los bombardeos son intensos y continuos, no hay transporte, solo miedo”.
Bombardeos sin precedentes
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) advirtieron que actuarán con “una fuerza sin precedente” para eliminar a Hamas. Tanques avanzaron hacia accesos clave de la ciudad mientras aviones bombardearon zonas habitadas.
En las últimas 24 horas, el Ministerio de Salud de Gaza confirmó al menos 85 muertes, sumando ya más de 65 mil fallecidos desde el inicio de la ofensiva. Datos de la organización Acled revelan que 15 de cada 16 víctimas son civiles.
La voz de la ONU y la tragedia infantil
La ONU y Unicef denunciaron que el asedio afecta a miles de niños. Cuatro camiones de ayuda humanitaria fueron saqueados, dejando a 2 mil 700 menores con desnutrición aguda sin tratamiento.
La hambruna declarada en el norte de Gaza muestra el rostro más cruel del conflicto: la infancia condenada por la falta de alimentos y atención médica.
Corrupción de la esperanza: protestas en Israel
Mientras Gaza sufre, en Tel Aviv familiares de rehenes protestaron frente a la residencia de Benjamin Netanyahu. La policía desalojó las casas de campaña por “razones de seguridad”.
El contraste refleja la fractura interna: la guerra en Gaza golpea también a la política israelí, con un primer ministro debilitado por la presión social.
El drama humano de los desplazados
El éxodo de medio millón de personas marca un nuevo capítulo en la historia de sufrimiento de Gaza. Familias enteras avanzan hacia el sur sin certeza de encontrar seguridad.
Entre ellas, madres cargando bebés desnutridos, ancianos caminando bajo escombros y niños que ya no distinguen entre juegos y explosiones. Gaza vive una crisis que trasciende lo político: es una emergencia humanitaria.
Más allá de los números: una llamada al mundo
El conflicto entre Israel y Hamas se mide en cifras de desplazados, muertos y bombardeos. Pero detrás de cada número hay un rostro, una vida interrumpida.
La comunidad internacional enfrenta una disyuntiva: limitarse a observar o redoblar los esfuerzos diplomáticos y humanitarios para evitar que Gaza quede reducida al olvido bajo los escombros.
