El gobierno de China ha iniciado una intervención directa para controlar una feroz y «suicida» guerra de precios en su gigantesco mercado de vehículos eléctricos (EV), una competencia tan destructiva que las autoridades temen que pueda desestabilizar un sector clave.
El motor de la economía china, su pujante industria de vehículos eléctricos, está mostrando signos de sobrecalentamiento. El gobierno de Pekín ha tomado la inusual medida de intervenir para frenar una brutal guerra de precios que, según funcionarios, ha degenerado en una «competencia de involución»: una carrera destructiva y sin ganadores que amenaza la estabilidad de todo el sector.
La alarma sonó con más fuerza el pasado 23 de mayo, cuando BYD, el indiscutible líder del mercado, lanzó una nueva ofensiva de precios, recortando las tarifas de más de 20 de sus modelos. La medida provocó una reacción inmediata y airada de sus competidores. Wei Jianjun, presidente de Great Wall Motors, lanzó una advertencia sombría, comparando la situación con la crisis que llevó al colapso del gigante inmobiliario Evergrande.
«El Evergrande de la industria automotriz ya existe, solo que aún no ha explotado», declaró Wei, sugiriendo que la competencia de precios insostenible está llevando a muchas empresas al borde de la quiebra.
La Intervención de Pekín
La disputa pública entre dos de los mayores fabricantes del país fue la gota que colmó el vaso para los reguladores. El Ministerio de Industria y Tecnología de la Información (MIIT) convocó a los fabricantes de automóviles y se comprometió a abordar la «competencia desordenada» que, según afirmó, «plantea una amenaza para el desarrollo saludable y sostenible del sector».
Las medidas para enfriar el mercado no se han limitado a las palabras:
- Pacto de Proveedores: En un movimiento significativo, 17 fabricantes de automóviles, incluido BYD, se comprometieron en junio a pagar a sus proveedores en un plazo de 60 días. Esta medida busca evitar una crisis de liquidez en la cadena de suministro, ya que muchas empresas de vehículos eléctricos habían estado sobreviviendo a la guerra de precios retrasando los pagos a sus proveedores, una táctica peligrosamente similar a la utilizada por los promotores inmobiliarios antes de la crisis del sector.
- * Restricciones Financieras: El gobierno también está implementando recortes en las ofertas de financiación y emitiendo advertencias contra las prácticas de precios predatorios.
- Llamado a la Calma: La Asociación China de Fabricantes de Automóviles (CAAM) emitió un comunicado pidiendo una «competencia leal», señalando que los drásticos recortes de precios habían desatado el «pánico» en la industria.
Una Consecuencia No Deseada del Éxito
Irónicamente, la crisis actual es producto del éxito de la política industrial de China. Durante años, Pekín inyectó masivos subsidios y apoyo estatal para convertirse en el líder mundial de los vehículos eléctricos. El resultado fue un éxito rotundo: China es, con diferencia, el mercado de EV más grande del mundo.
Sin embargo, este modelo de crecimiento acelerado generó una consecuencia no deseada: una sobreoferta masiva, con «muchos más fabricantes de los que el mercado puede sostener». En un mercado saturado, la única herramienta para competir se convirtió en el precio, desatando una espiral descendente que ahora amenaza con devorar a sus propios creadores.
La intervención de Pekín revela una falla fundamental en su modelo de desarrollo. Después de crear un campeón mundial, ahora se ve obligado a actuar como un árbitro para evitar que ese campeón destruya el propio campo de juego que el gobierno construyó.
