Este 11 de septiembre se cumplen 52 años del golpe cívico-militar que derrocó al presidente socialista Salvador Allende Gossens en Chile, marcando el inicio de una dictadura que se extendió hasta marzo de 1990 bajo el mando del general Augusto Pinochet. A más de medio siglo, los efectos de aquellos hechos todavía resuenan en la sociedad chilena, en la política y en la memoria de las víctimas del régimen.
Controversias políticas en torno al golpe de 1973
La conmemoración llega en un contexto electoral, con candidaturas derechistas que han generado polémica al justificar o relativizar los hechos del golpe, e incluso al plantear hipotéticas repeticiones de la historia. La dictadura instaurada por Pinochet se caracterizó por su represión violenta, la violación de derechos humanos y la instauración de un modelo económico neoliberal que dejó a un 38% de la población bajo la línea de pobreza y a un 17% en situación de indigencia.
“No se mueve ninguna hoja en este país si no la estoy moviendo yo, que quede claro”, afirmó Pinochet en octubre de 1981, reflejando el control absoluto sobre la nación durante el régimen.
Homenajes a las víctimas del régimen
Los homenajes a las más de 40 mil víctimas directas —entre muertos, desaparecidos y torturados— comenzaron con una romería al Cementerio General de Santiago, donde un memorial con los nombres de las víctimas, incluidos niños, recuerda a quienes perdieron la vida. Entre estas víctimas, 3 mil 300 personas fueron asesinadas, y al menos mil 200 permanecen como detenidos desaparecidos, muchos de ellos lanzados al océano desde helicópteros del ejército.
Avances en la búsqueda de verdad y justicia
La semana pasada, en ocasión del Día de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, cerca de 150 familiares recibieron archivos con antecedentes, testimonios y resoluciones administrativas sobre los casos de sus seres queridos. Esta entrega se realizó en el Palacio de La Moneda, donde el presidente Gabriel Boric presentó un informe sobre el Plan Nacional de Búsqueda de Verdad y Justicia.
Entre los avances, se destacan:
- Más de 100 diligencias en terreno, incluyendo excavaciones y entrevistas.
- Acompañamiento psicosocial a familiares de víctimas.
- Revisión de archivos y peritajes forenses, tanto judiciales como extrajudiciales.
- Publicación de la nómina oficial de 1,469 víctimas de desaparición forzada.
- Creación de un mapa georreferenciado con las últimas trayectorias conocidas de las víctimas.
Estos esfuerzos buscan mantener viva la memoria histórica y asegurar que la justicia alcance a quienes sufrieron violaciones de derechos humanos durante la dictadura.
Actos oficiales y conmemoraciones públicas
El mandatario Boric encabezará el acto oficial en La Moneda, donde nuevamente se rememorarán las imágenes del bombardeo aéreo y terrestre del palacio presidencial, así como la imagen del cuerpo de Allende cubierto por un chamanto llevado por bomberos tras su muerte.
Por la noche, se realizarán velatones en sitios de memoria y centros de tortura, lugares donde decenas de miles vivieron los momentos más duros de sus vidas. En algunas zonas, especialmente en barrios con fuerte tradición de resistencia, se espera que también se produzcan protestas y manifestaciones pacíficas en memoria de las víctimas.
Reflexión sobre la memoria y la democracia
La conmemoración de estos 52 años sirve no solo para recordar los hechos trágicos del golpe y la dictadura, sino también para reflexionar sobre la importancia de la democracia y los derechos humanos en la actualidad. Mantener viva la memoria de Allende y de quienes sufrieron durante el régimen militar es fundamental para evitar la repetición de estos episodios y para fortalecer la conciencia cívica de las nuevas generaciones.
La memoria histórica en Chile sigue siendo un tema central en la política, la educación y la sociedad, recordando que la justicia y la verdad son pilares esenciales para la reconciliación nacional.
