¡Chicago NO SE CALLA! Protestas Masivas «No Kings» y Anti-ICE Inundan la Ciudad

¡Chicago NO SE CALLA! Protestas Masivas "No Kings" y Anti-ICE Inundan la Ciudad
¡Chicago NO SE CALLA! Protestas Masivas "No Kings" y Anti-ICE Inundan la Ciudad

Chicago se ha convertido en un bastión de la resistencia contra las políticas migratorias federales, con masivas protestas «No Kings» programadas para este sábado y continuas manifestaciones anti-ICE que ya han congregado a miles. Líderes de la ciudad y el estado de Illinois han prometido proteger los derechos de los manifestantes, en un clima de tensión ante la posible llegada de equipos tácticos de ICE.

La ciudad de Chicago se encuentra en un estado de efervescencia cívica, preparándose para una gran demostración de descontento este sábado con la protesta «No Kings», y tras haber sido escenario de significativas marchas anti-ICE durante la semana. Estas movilizaciones reflejan un profundo rechazo a las políticas del presidente Donald Trump y su administración, especialmente en lo referente a la inmigración y el uso de la autoridad federal.

«No Kings»: Un Grito Nacional desde Chicago

El evento central del fin de semana es la manifestación «No Kings», programada para el sábado de 12:00 p.m. a 2:00 p.m. en Daley Plaza (50 W. Washington St.).  Organizada por una coalición que incluye a Indivisible Chicago y la ACLU de Illinois, junto con otros grupos políticos y sindicatos locales , esta protesta es parte de una jornada de acción nacional que se replicará en cientos de localidades a lo largo de Estados Unidos, incluyendo suburbios de Chicago como Evanston y Oak Park.

El propósito de «No Kings» es denunciar lo que los organizadores califican como «autoritarismo, corrupción y abuso de poder» bajo la administración Trump.  La fecha no es casual: coincide con el cumpleaños del presidente Trump, el Día de la Bandera, y un desfile militar planeado por él en Washington D.C., buscando ofrecer una narrativa de contrapunto.  «En Estados Unidos, no toleramos a los aspirantes a reyes. NO KINGS es un día nacional de desafío», proclaman los organizadores, quienes instan a una participación no violenta y esperan que sea la mayor movilización de un solo día desde que Trump regresó al poder.

Protestas Anti-ICE y la Respuesta Federal

Estas protestas se suman a las ya realizadas durante la semana. El jueves, cientos de personas, convocadas por la Coalición de Illinois por los Derechos de Inmigrantes y Refugiados (ICIRR), marcharon por la Avenida Michigan.  Una protesta el martes congregó a miles y resultó en 17 arrestos, cuatro de ellos por delitos graves como agresión agravada a un oficial, y algunos actos de vandalismo.  Un incidente preocupante fue el de un coche que aceleró a través de la multitud de manifestantes el martes.

La tensión se ha visto incrementada por informes de que «equipos especiales de respuesta de élite» (SRT, por sus siglas en inglés) de ICE podrían ser desplegados en Chicago y otras ciudades gobernadas por demócratas como Seattle, Filadelfia, el norte de Virginia y Nueva York.  Estas unidades tácticas, equipadas con vehículos blindados BearCat y armamento pesado, se utilizan en operaciones de alto riesgo y ya fueron vistas en Los Ángeles, siendo uno de los detonantes de las protestas allí.  Cristina Pacione-Zayas, jefa de gabinete del alcalde de Chicago, indicó que funcionarios de la ciudad están al tanto de posibles redadas en lugares de trabajo por parte de estos equipos federales.

«Él puede intentarlo [arrestarme]. También puedo decirles que me interpondré en el camino de Tom Homan para que no persiga a personas que no merecen ser atemorizadas en sus comunidades… Preferiría que viniera y me arrestara a mí antes que hacerle eso a la gente de mi estado», declaró desafiante el gobernador de Illinois, J.B. Pritzker.

Postura de las Autoridades Locales y Policiales

Tanto el alcalde de Chicago, Brandon Johnson, como el gobernador de Illinois, J.B. Pritzker, han adoptado una postura firme de desafío a las directrices federales y de protección a los derechos de los manifestantes y la comunidad inmigrante. El alcalde Johnson calificó a Trump de «tirano» y «autoritario», asegurando que Chicago está preparada para las protestas y que el Departamento de Policía de Chicago (CPD) protegerá los derechos de la Primera Enmienda, citando la gestión de las protestas durante la Convención Nacional Demócrata como un precedente exitoso.  «Confío en que todo Chicago resista en este momento», afirmó Johnson.

El CPD emitió un comunicado asegurando que «protegerá a aquellos que ejerzan sus derechos de la Primera Enmienda», pero advirtió que «no tolerará ninguna actividad criminal o violencia».  El ex superintendente del CPD, Eddie Johnson, comentó sobre los desafíos de la vigilancia de estas protestas, mencionando la posible presencia de agentes encubiertos y la necesidad de «prepararse para lo peor y esperar lo mejor».

La Ordenanza de Ciudad Acogedora de Chicago (Welcoming City ordinance) prohíbe a los empleados municipales y a la policía ayudar a agentes federales en la aplicación de la ley de inmigración, un marco legal que podría ser puesto a prueba.

En este contexto, es relevante recordar la postura histórica del Fraternal Order of Police (FOP) Lodge 7 de Chicago. Su presidente, John Catanzara, ha sido una figura controvertida, oponiéndose en el pasado a que los oficiales se arrodillaran con manifestantes y defendiendo enérgicamente a los oficiales en casos de uso de la fuerza.  Si bien no hay declaraciones específicas en los datos recientes sobre las protestas de junio de 2025, esta historia sindical añade una capa de complejidad a la dinámica entre la policía y los manifestantes.

Una foto de Daley Plaza preparándose para una protesta, o una imagen de una protesta anti-ICE anterior en Chicago.

La ciudad de Chicago se prepara así para un fin de semana que podría ser crucial, no solo por la magnitud de las movilizaciones esperadas, sino por la clara confrontación entre las políticas locales de santuario y las directrices de una administración federal decidida a imponer su agenda migratoria. El riesgo de desinformación o de individuos que busquen incitar a la violencia es una preocupación latente, poniendo a prueba tanto la capacidad de los organizadores para mantener la paz como la de las fuerzas del orden para gestionar la situación de manera constitucional y sin escaladas.

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