Candida auris, el superhongo resistente a fármacos, se expande. Conoce los riesgos, síntomas y cómo protegerte. Impacto directo en tu vida.
Un enemigo microscópico, Candida auris, está generando alarma mundial por su alta tasa de mortalidad y resistencia a los tratamientos. Descubre la verdad sobre esta amenaza emergente y qué significa para la salud pública. Máximo impacto en tu bienestar.
La comunidad científica y sanitaria global enfrenta una creciente preocupación por la diseminación de Candida auris (C. auris), una levadura (hongo) que puede causar infecciones invasivas graves y que se ha destacado por su notable resistencia a los principales fármacos antifúngicos. Identificada por primera vez en Japón en 2009 en el canal auditivo externo de un paciente , esta levadura se ha propagado rápidamente por múltiples países, incluyendo las Américas, representando un serio desafío para la salud pública. La alerta se intensificó en marzo de 2023 cuando los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. informaron que C. auris se estaba propagando a un ritmo alarmante en los centros de salud estadounidenses durante 2020-2021.
¿Qué es Candida Auris y por qué es tan peligrosa?
Candida auris es un tipo de hongo que puede causar infecciones graves, especialmente en pacientes hospitalizados o con sistemas inmunitarios debilitados. Su peligrosidad radica en varios factores clave que lo convierten en una amenaza significativa para la salud pública:
* Resistencia a Múltiples Fármacos: Es frecuentemente resistente a una o más clases de los principales medicamentos antifúngicos utilizados para tratar las infecciones por Candida. Algunas cepas son incluso panresistentes, es decir, resistentes a las tres principales clases de antifúngicos disponibles, lo que limita drásticamente las opciones de tratamiento.
* Dificultad en la Identificación: Puede ser confundida con otras especies de Candida si no se utilizan métodos de laboratorio específicos y validados, como MALDI-TOF o secuenciación molecular. Una identificación incorrecta puede llevar a un tratamiento inadecuado y a la propagación inadvertida.
* Propagación en Entornos Sanitarios: Ha causado brotes prolongados y difíciles de controlar en hospitales y centros de cuidados a largo plazo. Puede persistir en superficies y equipos médicos durante semanas o incluso meses y transmitirse de persona a persona o a través del contacto con entornos contaminados. Es capaz de resistir muchos desinfectantes hospitalarios comunes.
* Alta Mortalidad: Las infecciones invasivas por C. auris, como las del torrente sanguíneo (candidemia), pueden tener tasas de mortalidad elevadas. Una revisión estimó la mortalidad agrupada en pacientes con infección por C. auris en un 39%, y en individuos críticamente enfermos, las tasas pueden superar el 40%.
* Colonización Asintomática: C. auris puede colonizar la piel y otras partes del cuerpo (ingle, axila, región perirrectal, narinas, conducto auditivo externo, heridas, tubos y drenajes) sin causar síntomas de infección. Sin embargo, las personas colonizadas aún pueden transmitir el hongo y corren el riesgo de desarrollar una infección invasiva posteriormente. Cerca del 10% de los pacientes colonizados por C. auris desarrollan infecciones invasivas.
«El aumento y la propagación geográfica de Candida auris en los últimos años es preocupante, dada la magnitud de la resistencia al tratamiento y a los desinfectantes, las altas tasas de mortalidad de las infecciones invasivas y la capacidad de este organismo para causar brotes prolongados en entornos de atención médica.» – Public Health Ontario (Junio 2023)
¿Quiénes están en mayor riesgo de infección por Candida Auris?
Si bien cualquier persona puede, en teoría, contraer una infección por C. auris, el riesgo es significativamente mayor para individuos con ciertas condiciones preexistentes o exposiciones, particularmente aquellos en entornos de atención médica:
* Pacientes hospitalizados por periodos prolongados, especialmente en unidades de cuidados intensivos (UCI).
* Personas con sistemas inmunitarios debilitados (por ejemplo, debido a tratamientos contra el cáncer, trasplantes de órganos o VIH).
* Pacientes con dispositivos médicos invasivos, como catéteres venosos centrales, sondas urinarias o tubos de respiración (ventilación mecánica).
* Individuos que han recibido múltiples o prolongados tratamientos con antibióticos o antifúngicos, ya que esto puede alterar el microbioma y permitir el crecimiento de C. auris.
* Pacientes con diabetes mellitus.
* Personas que se han sometido recientemente a cirugías complejas.
* Residentes de centros de cuidados a largo plazo con heridas o dispositivos invasivos.
Expansión en las américas y vínculo con COVID-19
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha emitido alertas epidemiológicas sobre la presencia y propagación de C. auris en la región de las Américas desde 2016. Países como Colombia (donde es un microorganismo de notificación obligatoria desde 2016), Estados Unidos (notificación obligatoria desde 2018), Brasil, Guatemala, México, Perú y Panamá han reportado casos.
Es notable que en el segundo semestre de 2020, durante la pandemia de COVID-19, varios países (Brasil, Guatemala, México, Perú) reportaron sus primeros aislamientos de C. auris, mayoritariamente en pacientes con antecedentes de infección por SARS-CoV-2.
* En Brasil, la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (ANVISA) emitió una alerta el 7 de diciembre de 2020 por el primer aislamiento de C. auris en el país.
* En Panamá, desde el inicio de la pandemia hasta principios de 2021, se identificaron 124 aislamientos de C. auris, de los cuales 108 correspondieron a pacientes diagnosticados con COVID-19.
* En Colombia, durante 2020, se reportaron 340 casos de C. auris, varios con coinfección por COVID-19.
* Un hospital en Florida, EE. UU., reportó un brote de C. auris con tres infecciones del torrente sanguíneo y una del tracto urinario en cuatro pacientes hospitalizados con COVID-19. De 67 pacientes en la unidad COVID-19 evaluados, 35 (52%) resultaron colonizados.
Factores como la sobrecarga de los sistemas de salud, el aumento de pacientes vulnerables en UCI, el uso intensivo de antibióticos y corticosteroides, y posibles lapsos en las prácticas de control de infecciones debido al enfoque en COVID-19 podrían haber contribuido a este aumento y propagación.
¿Cómo se diagnostica y trata Candida Auris?
El diagnóstico de C. auris requiere pruebas de laboratorio especializadas. No se puede identificar de manera confiable solo con métodos bioquímicos tradicionales, ya que puede confundirse con otras especies de Candida. Los métodos recomendados incluyen espectrometría de masas MALDI-TOF o secuenciación de ADN. Las muestras pueden ser de sangre, orina, heridas u otros sitios corporales.
El tratamiento es complejo debido a la alta frecuencia de resistencia a los fármacos. Las equinocandinas son generalmente la primera línea de tratamiento para las infecciones invasivas, pero se ha reportado resistencia. La elección del tratamiento debe basarse en los resultados de las pruebas de sensibilidad antifúngica del aislado específico y el estado clínico del paciente. En algunos casos, pueden ser necesarias combinaciones de antifúngicos. La falta de disponibilidad de algunos antifúngicos recomendados en ciertos países complica aún más el manejo.
Prevención y control: medidas clave contra la propagación
Dado que no existe una vacuna , la prevención es fundamental para controlar la propagación de C. auris. Las medidas incluyen:
* Higiene de Manos Rigurosa: Uso de desinfectantes para manos a base de alcohol o lavado con agua y jabón por parte del personal sanitario, pacientes y visitantes.
* Precauciones Basadas en la Transmisión: Para pacientes colonizados o infectados, se recomiendan precauciones de contacto (uso de batas y guantes). En algunos casos (si C. auris se encuentra en esputo o tracto respiratorio), se pueden necesitar precauciones de contacto y gotitas.
* Limpieza y Desinfección Ambiental Exhaustiva: Uso de desinfectantes hospitalarios de nivel esporicida o específicos para C. auris en las habitaciones de los pacientes y equipos compartidos, ya que el hongo puede sobrevivir en superficies durante períodos prolongados.
* Detección e Identificación Temprana (Screening): Vigilancia activa y pruebas de detección (screening) a pacientes de alto riesgo (ej. contactos de casos, pacientes transferidos de centros con brotes) para identificar la colonización.
* Comunicación Interinstitucional: Notificar a otros centros de salud si un paciente con C. auris es trasladado para asegurar la continuidad de las precauciones.
* Cohorting: Agrupar a pacientes colonizados o infectados con C. auris en áreas designadas con personal dedicado, si es posible.
* Auditoría y Retroalimentación: Monitorear la adherencia a las prácticas de control de infecciones.
«Todos los pacientes colonizados o infectados por C. auris que son dados de alta del hospital deben ser señalados con una alerta informática (trazabilidad) para facilitar su identificación en futuras admisiones hospitalarias… y ser examinados microbiológicamente al reingresar al sistema de salud…» – Recomendación de la OPS/OMS
La amenaza de Candida auris subraya la creciente crisis global de la resistencia a los antimicrobianos. La concienciación pública, la vigilancia continua, la investigación para nuevos tratamientos y la adhesión estricta a las medidas de control de infecciones son cruciales para combatir este «superhongo» y proteger la salud de la población mundial.
