Un día de caos: España y Portugal se quedan a oscuras
A las 12:30 horas en España y 11:30 en Portugal, un evento sin precedentes sacudió la Península Ibérica. Millones de personas vieron cómo la electricidad desaparecía de un momento a otro. Semáforos apagados, trenes detenidos, metros inoperativos, teléfonos mudos y una sensación de desconcierto absoluto se apoderaron de las ciudades.
La Red Eléctrica de España (REE) registró un «cero nacional», el primer colapso total del sistema eléctrico en su historia. El consumo energético se desplomó en cuestión de minutos: de 25.184 megavatios a apenas 12.425.
Mientras tanto, en Portugal, el impacto fue aún más dramático. La Red Energética Nacional (REN) informó de una caída del 93% en su demanda de electricidad. Francia también sintió las consecuencias en su región sur, aunque logró restablecer el servicio rápidamente.
Caída de servicios: Internet, gas y telefonía en crisis
En las primeras horas del apagón, el efecto dominó fue inmediato. El tráfico de datos en Madrid se desplomó más del 50%, bajando de 588 a 252 Gbit/s. Empresas como Movistar, Orange, Vodafone y Jazztel reportaron fallos masivos tanto en telefonía fija como móvil.
Centros de datos críticos, protegidos por sistemas de respaldo, lograron seguir operando, aunque no sin contratiempos. Google Trends reflejó la alarma colectiva: en apenas cinco minutos, las búsquedas de la palabra «apagón» se multiplicaron por diez, alcanzando más de 5 millones en un solo día.
El consumo de gas natural también sufrió una brusca caída, reduciéndose de 27 GWh/hora a tan solo 8 GWh/hora, según Enagás.
Transporte colapsado: Renfe y metros paralizados
El sistema de transporte no tardó en resentirse. Renfe suspendió toda circulación de trenes de largo recorrido, cercanías y alta velocidad (AVE), dejando varados a más de 35.000 pasajeros en más de 100 trenes. Equipos de emergencias debieron intervenir para evacuar y asistir a los afectados.
Los metros de Madrid y Barcelona también detuvieron su actividad, mientras la Dirección General de Tráfico (DGT) pidió evitar desplazamientos ante la falta de semáforos operativos. Los sistemas de información de tráfico dejaron de actualizarse, complicando aún más la movilidad urbana y rural.
Aeropuertos y tráfico aéreo bajo presión
En el sector aéreo, el apagón causó cancelaciones y retrasos. Portugal canceló 96 vuelos, siendo Lisboa el aeropuerto más afectado. En España, los impactos fueron menores pero no insignificantes: 45 vuelos cancelados, con Barcelona y Madrid entre los más perjudicados.
Aunque los aeropuertos contaban con sistemas de energía de respaldo, las operaciones sufrieron restricciones que afectaron tanto a la seguridad como a la eficiencia.
Autoridades piden calma mientras investigan causas
El presidente Pedro Sánchez compareció en dos ocasiones para pedir calma a la población, recomendar el uso mínimo de internet y telefonía móvil, y solicitar la reducción de desplazamientos innecesarios.
Aunque aún no se ha confirmado oficialmente la causa del colapso, en Portugal, REN señaló que un «fenómeno atmosférico inusual» podría haber sido el detonante. Variaciones extremas de temperatura habrían provocado vibraciones atmosféricas en las líneas de muy alta tensión, generando así oscilaciones que el sistema eléctrico no pudo soportar.
Una jornada que marcó la historia energética de Europa
Expertos y autoridades coinciden en que este apagón marca un antes y un después en la historia energética de España y Portugal. No solo por su magnitud y simultaneidad, sino por el desafío que representa para la seguridad energética en una Europa cada vez más dependiente de la estabilidad eléctrica.
La recuperación fue lenta pero constante, gracias al trabajo conjunto de operadores nacionales e internacionales. No obstante, la crisis dejó una lección clara: la infraestructura crítica debe reforzarse frente a fenómenos extremos que, aunque raros, tienen el potencial de paralizar naciones enteras.
