ALERTA MÁXIMA: China despliega buques y aviones en Mar Meridional

ALERTA MÁXIMA: China despliega buques y aviones en Mar Meridional
China lanza nuevas patrullas militares en el Mar de China Meridional este 7 de junio

Pekín intensificó su presencia militar en el disputado Mar de China Meridional hoy, 7 de junio de 2025, con patrullas de combate cerca del Scarborough Shoal, una respuesta directa a recientes maniobras conjuntas de EEUU y Filipinas, escalando la ya volátil situación regional.

El Mar de China Meridional se ha convertido nuevamente en el epicentro de una escalada de tensiones este viernes 7 de junio de 2025. China ha desplegado una significativa fuerza naval y aérea en las inmediaciones del Scarborough Shoal (conocido como Huangyan Dao por China y Bajo de Masinloc por Filipinas), una zona altamente disputada.

Estas maniobras son una respuesta directa y contundente a los recientes ejercicios militares conjuntos llevados a cabo por Estados Unidos y Filipinas, lo que añade un nuevo capítulo a la compleja dinámica de poder en la región Indo-Pacífico.

Despliegue de fuerza: China reafirma soberanía en aguas disputadas

El Comando del Teatro Sur del Ejército Popular de Liberación (EPL) de China anunció que sus unidades navales y aéreas iniciaron una «nueva fase de patrullas de preparación para el combate» alrededor del Huangyan Dao desde el 31 de mayo, actividades que continuaron de forma ostensible este 7 de junio. Pekín ha justificado estas acciones afirmando que buscan «salvaguardar firmemente la soberanía y seguridad nacional» y «mantener la estabilidad regional».

El Scarborough Shoal, un arrecife estratégicamente ubicado a unos 220 kilómetros al oeste de la isla filipina de Luzón, se encuentra dentro de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Filipinas, según lo estipulado por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS).

Sin embargo, China ha ejercido un control de facto sobre el área desde 2012. Las actuales patrullas chinas representan un desafío directo al fallo de 2016 de la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya, que desestimó las reclamaciones históricas de China sobre gran parte del Mar de China Meridional, una decisión que Pekín ha rechazado categóricamente.

Respuesta a maniobras EEUU-Filipinas: Un ciclo de escalada

Las autoridades chinas no han ocultado que sus recientes despliegues militares son una reacción a las maniobras conjuntas a gran escala «Balikatan» entre Estados Unidos y Filipinas, que incluyeron simulacros de retoma de islas ocupadas y demostraciones de fuerza en áreas cercanas a zonas reclamadas por Pekín. Esta dinámica de acción-reacción subraya la creciente militarización de la región.

Paralelamente a las patrullas del EPL, la Guardia Costera China (CCG) ha intensificado sus operaciones en la zona, llevando a cabo lo que describe como acciones de aplicación de la ley «asertivas».

Estas incluyen la emisión de advertencias por radio a buques extranjeros, el monitoreo selectivo de embarcaciones y, en algunos casos, la expulsión de las mismas de aguas que China considera bajo su jurisdicción.

Estas tácticas combinadas, que involucran tanto a fuerzas militares como a guardacostas, son características de la estrategia de «zona gris» empleada por China. Dicha estrategia busca establecer un control territorial de facto mediante una presión constante civil, paramilitar y militar, sin llegar a un conflicto armado abierto, pero minando progresivamente el statu quo regional y desafiando la libertad de navegación defendida por potencias occidentales.

La intensificación de las patrullas chinas no es, por tanto, una acción aislada, sino una respuesta calculada dentro de un peligroso ciclo de escalada, donde cada movimiento de una parte provoca una contramaniobra de la otra.

«Estos actos son altamente provocadores… y socavan descaradamente el statu quo en la región.» – Declaración del Ministerio de Defensa de Taiwán sobre patrullas chinas similares

Reacciones internacionales y riesgos de confrontación

La comunidad internacional sigue con atención estos acontecimientos. A finales de mayo, los ministros de defensa de Estados Unidos, Japón, Australia y Filipinas expresaron su «seria preocupación» por las acciones desestabilizadoras de China, particularmente su «conducta peligrosa» hacia Filipinas, y se comprometieron a coordinar sus inversiones en defensa y mejorar el intercambio de información.

El tratado de defensa mutua entre Estados Unidos y Filipinas añade una capa de complejidad, ya que cualquier agresión contra fuerzas filipinas podría teóricamente invocar una respuesta estadounidense, haciendo que cada maniobra china en la zona tenga una dimensión potencialmente confrontacional. Por su parte, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) ha reafirmado la importancia de su centralidad en la arquitectura de paz regional y la necesidad de resolver las disputas pacíficamente, abogando por la pronta conclusión de un Código de Conducta (COC) efectivo y vinculante para el Mar de China Meridional.

La concentración de activos militares y de guardacostas de múltiples naciones en un espacio marítimo relativamente reducido y disputado incrementa significativamente el riesgo de un error de cálculo o un incidente no intencionado que podría escalar rápidamente.

Las acciones de China no solo ponen a prueba la determinación de Filipinas, sino también la credibilidad de las alianzas de Estados Unidos y la vigencia del derecho internacional como marco regulador de las disputas marítimas. Un conflicto, incluso accidental, en estas vitales rutas comerciales tendría consecuencias devastadoras para la economía global.

Implicaciones a largo plazo: ¿Un nuevo orden marítimo?

Analistas consideran que las patrullas chinas y su estrategia general en el Mar de China Meridional son parte de un esfuerzo deliberado por remodelar el equilibrio estratégico regional y establecer un orden marítimo donde la afirmación del poder prevalezca sobre los marcos legales internacionales.

Esta postura se refleja también en la creciente presión de Pekín sobre Taiwán. Taipéi ha denunciado repetidamente las patrullas militares «provocadoras» de China cerca de la isla.

Además, la Guardia Costera China ha aumentado sus incursiones en aguas restringidas alrededor de las islas Kinmen y Pratas, controladas por Taiwán, movimientos que algunos observadores interpretan como posibles ensayos para un futuro bloqueo.

El patrón de comportamiento de China en el Mar de China Meridional es consistente con su estrategia más amplia para erosionar la soberanía de facto de Taiwán y afirmar su dominio en el Indo-Pacífico.

El éxito percibido en la imposición de su voluntad en un área podría envalentonar acciones similares en otras, desafiando a la comunidad internacional a encontrar respuestas efectivas a estas tácticas de «zona gris» que, sin cruzar el umbral de la guerra tradicional, buscan alterar significativamente el panorama geopolítico a largo plazo.

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