Una explosión en un depósito de municiones de la II Guerra Mundial en la base estadounidense de Kadena, Okinawa, hiere a 4 soldados japoneses. Conoce los detalles y el peligro latente.Cuatro miembros de las Fuerzas de Autodefensa de Japón (SDF) resultaron heridos el 9 de junio de 2025 tras una explosión en una instalación de almacenamiento de municiones no detonadas de la Segunda Guerra Mundial, ubicada dentro de la base aérea estadounidense de Kadena en Okinawa.
La prefectura de Okinawa, escenario de algunas de las batallas más cruentas de la Segunda Guerra Mundial, revivió este lunes los peligros latentes de su pasado bélico. Alrededor de las 11:15 a.m. del 9 de junio, una explosión sacudió una instalación de las Fuerzas de Autodefensa de Japón (SDF) situada dentro de los terrenos de la base aérea de Kadena, el principal enclave militar de Estados Unidos en la isla.
La detonación ocurrió en un depósito en la aldea de Yomitan, utilizado para almacenar municiones no explotadas (UXO, por sus siglas en inglés), en su mayoría remanentes de la Segunda Guerra Mundial. Dicha instalación es gestionada por el gobierno prefectural de Okinawa, aunque se encuentra en el área de almacenamiento de municiones de la base de Kadena.
Cuatro miembros de la Fuerza Terrestre de Autodefensa resultaron heridos mientras realizaban trabajos de inspección sobre uno de los artefactos. Según los informes, los soldados estaban intentando quitar óxido de un proyectil para identificarlo cuando este detonó súbitamente.
Estado de los Heridos e Investigación en Curso
Afortunadamente, las heridas no revisten peligro de muerte. Un soldado de unos 40 años sufrió lesiones de carácter leve a moderado en su mano izquierda, mientras que los otros tres reportaron heridas menores, incluyendo problemas de audición y rasguños. Todos fueron trasladados a un hospital fuera de la base.
Las Fuerzas de Autodefensa de Japón han iniciado una investigación para confirmar la causa exacta del accidente. Funcionarios de la prefectura de Okinawa también se desplazaron al lugar para investigar el suceso. La Fuerza Aérea de EEUU, a través del Ala 18 de Kadena, confirmó que la explosión ocurrió en la instalación gestionada por el gobierno prefectural y que ningún miembro del servicio estadounidense estuvo involucrado en el incidente.
Este accidente es considerado el primero de esta naturaleza que afecta a la unidad de eliminación de artefactos explosivos del ejército japonés desde su creación en 1974, lo que subraya la peligrosidad inherente a estas labores.
«Cientos de toneladas de bombas no explotadas de la guerra, muchas de ellas lanzadas por el ejército estadounidense, permanecen enterradas por todo Japón y a veces son desenterradas en obras de construcción y otros lugares», recordaron funcionarios locales.
El Legado Persistente de la Guerra en Okinawa
Okinawa carga con una pesada herencia de la Segunda Guerra Mundial. Se estima que aún quedan unas 1,856 toneladas de bombas estadounidenses sin explotar enterradas en la prefectura. Solo entre abril de 2023 y marzo de 2024, los equipos especializados eliminaron casi 22 toneladas de estos artefactos de la era bélica en Okinawa.
Este incidente resalta de manera dramática los riesgos continuos que representa este legado bélico para la seguridad pública y para quienes trabajan en su mitigación, casi 80 años después del fin del conflicto. La explosión no solo es un recordatorio de la historia, sino una evidencia de un peligro físico actual.
La ubicación del incidente –una instalación prefectural dentro de una base estadounidense– también pone de manifiesto las complejas interrelaciones jurisdiccionales y de responsabilidad en Okinawa, una prefectura con una significativa y a menudo controvertida presencia militar de EEUU. Aunque este suceso no involucró directamente a personal estadounidense en el accidente, su localización podría reavivar debates locales sobre la seguridad y la gestión de terrenos en las bases.
Es previsible que este suceso motive una revisión exhaustiva de los protocolos de seguridad, entrenamiento y equipamiento utilizados para la inspección y eliminación de municiones antiguas y potencialmente inestables, con el fin de prevenir futuros accidentes.
En un acontecimiento culturalmente significativo pero no relacionado, también el 9 de junio, la leyenda del sumo Hakuho anunció su retirada de la Asociación de Sumo de Japón con planes de formar un organismo global para este deporte.
