La economía alemana, motor de Europa, muestra signos de recuperación con previsiones de crecimiento al alza. Sin embargo, expertos advierten que esta mejoría es frágil y exigen reformas estructurales urgentes para evitar un nuevo estancamiento.
Una luz de optimismo brilla sobre la economía alemana. Tras meses de incertidumbre y estancamiento, los principales institutos económicos y la OCDE han mejorado sus previsiones de crecimiento para Alemania, confirmando que la mayor economía de la Unión Europea ha salido de la recesión. Sin embargo, la celebración es cautelosa. Los expertos advierten que esta recuperación es vulnerable y depende de que el Gobierno de Berlín acometa sus «deberes»: una serie de reformas estructurales profundas para modernizar el país y asegurar su competitividad a largo plazo.
Mejora en las Previsiones, pero con Advertencias
Los pronósticos han pasado del pesimismo a una moderada esperanza. Organizaciones como el instituto Ifo y el IfW de Kiel han elevado sus previsiones de crecimiento del PIB a un 0,3% para este año y hasta un 1,6% para 2026. Esta mejora se atribuye a un repunte del consumo privado y a la anticipación de un aumento de las exportaciones.
No obstante, la OCDE ha sido clara: para que esta recuperación se consolide, Alemania debe abordar sus debilidades estructurales. El país se enfrenta a un doble desafío: las nuevas realidades geopolíticas que exigen un mayor gasto en defensa y las presiones demográficas internas que amenazan su modelo económico.
Los «Deberes» de Alemania: Reformas Inaplazables
Los analistas han puesto sobre la mesa una lista de tareas urgentes para el gobierno alemán, que van más allá de la simple gestión económica:
- Mercado Laboral y Demografía: Con una población que envejece rápidamente, es crucial retirar los incentivos a la jubilación anticipada y fomentar el alargamiento de la vida laboral. Además, se necesita incrementar la tasa de ocupación femenina (actualmente, el 63% de las mujeres trabaja a tiempo parcial) y facilitar la inmigración de personal cualificado para cubrir la escasez de mano de obra.
- Burocracia y Competitividad: Es imperativo reducir la burocracia y los obstáculos regulatorios que frenan la inversión. La carga fiscal sobre las empresas, una de las más altas de la OCDE, también se ha señalado como un lastre para la competitividad.
- Transición Energética y Sostenibilidad: Alemania aspira a ser un país industrial climáticamente neutro para 2045, transformando su economía social de mercado en una economía social-ecológica. Esto requiere acelerar masivamente la inversión en energías renovables y modernizar la infraestructura.
El Gobierno alemán se ha comprometido a realizar estas reformas, pero el camino está lleno de desafíos políticos y económicos. La forma en que Alemania, el ancla económica de la UE , afronte esta encrucijada determinará no solo su propio futuro, sino también la estabilidad y prosperidad de todo el continente europeo.
