Berlín ha hecho historia. El gobierno alemán ha aprobado un presupuesto que rompe con décadas de dogma fiscal para financiar un rearme sin precedentes, elevando el gasto en defensa al 3.5% del PIB. Esta decisión, financiada con cientos de miles de millones en nueva deuda, marca la transformación de Alemania en una gran potencia militar.
Alemania ha cruzado el Rubicón. En una decisión que entierra décadas de política de austeridad y prudencia fiscal, el gobierno ha aprobado un presupuesto que materializa la llamada «Zeitenwende» o «punto de inflexión»: un rearme masivo que transformará al país en la principal potencia militar convencional de Europa. Este giro histórico será financiado a través de una emisión de deuda de cientos de miles de millones de euros, poniendo fin a la era de Alemania como el ancla económica conservadora del continente.
La decisión, impulsada por las presiones geopolíticas derivadas de la guerra en Ucrania y los nuevos compromisos de la OTAN, tendrá consecuencias profundas y aún impredecibles para el equilibrio de poder en la Unión Europea.
El Fin del «Freno a la Deuda»
El núcleo de esta transformación es la suspensión de facto del «Schuldenbremse» o «freno a la deuda», la estricta regla constitucional que ha limitado el endeudamiento del Estado alemán durante años. Para cumplir con el nuevo objetivo de la OTAN y elevar el gasto militar a un 3.5% del PIB, Berlín se embarcará en un programa de endeudamiento masivo, con planes de emitir hasta 850,000 millones de euros en nueva deuda para el año 2029.
Este cambio radical de política se produce en un momento de notable debilidad para la economía alemana. La «locomotora de Europa» se encuentra estancada, con los consejos de expertos revisando a la baja las previsiones de crecimiento debido a la debilidad de las exportaciones y la incertidumbre generada por las políticas comerciales de Estados Unidos. Alemania está, por tanto, apostando su futuro a un rearme financiado con deuda desde una posición de fragilidad económica, una jugada de alto riesgo.
Un Nuevo Gigante Militar en el Corazón de Europa
El objetivo de este gasto es modernizar y expandir las Bundeswehr (Fuerzas Armadas Alemanas) para convertirlas en el pilar de la defensa europea. Sin embargo, el resurgimiento de una Alemania militarmente dominante, aunque sea como aliada, inevitablemente despierta ansiedades históricas y altera el delicado equilibrio de poder dentro de la UE.
- Relación con Francia: Tradicionalmente, el eje franco-alemán se ha basado en un equilibrio entre el poder económico de Berlín y el poder político-militar de París. Un rearme masivo de Alemania rompe este equilibrio.
- Perspectiva de Europa del Este: Países como Polonia, aunque ven con buenos ojos una mayor capacidad de disuasión frente a Rusia, también observan con cautela el resurgimiento de un vecino históricamente poderoso.
«Con un aumento brusco e impredecible de los aranceles (de EE.UU.), es probable que las exportaciones alemanas disminuyan aún más, cargando adicionalmente a una industria que ya enfrenta retos estructurales». – Consejo de Expertos Económicos de Alemania.
La «Zeitenwende» no es solo un cambio de política presupuestaria. Es la manifestación de una nueva identidad geopolítica para Alemania, una que prioriza la seguridad y el poder duro sobre la doctrina económica. El continente entero tendrá que adaptarse a las consecuencias de tener un nuevo gigante militar en su centro, un cambio cuyas ramificaciones se desarrollarán durante las próximas décadas.
