Actividad empresarial en EU se desacelera por guerra e inflación
La actividad empresarial en EU registró en marzo su nivel más bajo en casi un año, reflejando el impacto económico que está generando la guerra en Medio Oriente, especialmente el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. El aumento de los precios energéticos, la incertidumbre global y el encarecimiento de insumos están afectando tanto la producción como la confianza de las empresas.

De acuerdo con una encuesta publicada por S&P Global, la economía estadounidense comenzó a mostrar señales de desaceleración mientras resurgen los temores por un nuevo repunte de la inflación. Al mismo tiempo, el mercado laboral empieza a reflejar cierta fragilidad tras meses de relativa estabilidad.
Los analistas advierten que el contexto actual podría generar una combinación complicada para la economía: menor crecimiento económico y precios más altos, un escenario que representa un desafío para la política monetaria y para las empresas.
Índice PMI refleja menor crecimiento en el sector privado
El informe de S&P Global Market Intelligence mostró que el índice PMI compuesto preliminar, que mide la actividad combinada de los sectores manufacturero y de servicios, cayó a 51.4 en marzo, frente a 51.9 registrado en febrero.
Este resultado marca el nivel más bajo desde abril del año pasado y representa el segundo mes consecutivo de desaceleración. Aunque el indicador se mantiene por encima del umbral de 50 puntos, lo que significa expansión económica, el descenso refleja una pérdida gradual de dinamismo en el sector privado.
Según explicó Chris Williamson, economista jefe de S&P Global Market Intelligence, los resultados apuntan a un escenario poco favorable para la economía.
“El PMI de marzo sugiere una combinación no deseada de crecimiento más débil y aumento de la inflación tras el estallido de la guerra en Medio Oriente”, señaló el especialista.
Además, diversas empresas reportaron una caída en la demanda, atribuida principalmente a la incertidumbre económica y al aumento del costo de vida provocado por el encarecimiento de la energía.
Sector servicios se debilita mientras manufactura resiste
Uno de los factores clave detrás de la desaceleración fue el desempeño del sector servicios, que representa una parte importante de la economía estadounidense.
El PMI de servicios descendió a 51.1 en marzo, frente a 51.7 en febrero, y quedó por debajo de las previsiones de los economistas consultados por Reuters, quienes esperaban un resultado de 51.5.
Este descenso refleja una menor actividad en áreas como comercio, transporte y servicios financieros, sectores especialmente sensibles a los cambios en la confianza del consumidor.
En contraste, el sector manufacturero mostró un comportamiento más sólido. El PMI manufacturero preliminar subió a 52.4, superando el 51.6 registrado en febrero y también las expectativas de los analistas, que proyectaban una caída.
Según el informe, este desempeño positivo podría estar relacionado con una moderación en el impacto de los aranceles sobre las carteras de pedidos, lo que permitió a algunas empresas manufactureras mantener su nivel de producción.
Guerra en Medio Oriente impulsa el aumento de precios
Uno de los efectos más inmediatos del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha sido el incremento en los precios del petróleo, que subieron más de 30 por ciento desde el inicio de las tensiones.
Como consecuencia, los precios promedio de la gasolina en Estados Unidos aumentaron casi un dólar por galón, elevando los costos de transporte, producción y distribución.
S&P Global reportó que el índice de precios pagados por insumos subió de 60.0 en febrero a 63.2 en marzo, reflejando un incremento generalizado en los costos que enfrentan las empresas.
Tanto las compañías manufactureras como las del sector servicios informaron aumentos en los costos operativos, en gran parte relacionados con el encarecimiento de la energía y las dificultades en las cadenas de suministro.
Ante este escenario, muchas empresas han comenzado a trasladar esos costos a los consumidores, lo que podría presionar nuevamente la inflación.
De hecho, el indicador de precios de producción aumentó a 58.9, frente a 56.9 en febrero, lo que sugiere que la inflación podría regresar a niveles cercanos al 4 por ciento en los próximos meses.
Empleo muestra primeras señales de contracción
Otro dato que llamó la atención en la encuesta fue el desempeño del mercado laboral del sector privado.
El indicador de empleo cayó a 49.7, por debajo del nivel de expansión de 50 puntos, lo que marca la primera contracción del empleo en 13 meses.
La reducción se concentró principalmente en el sector servicios, donde varias empresas comenzaron a reducir gastos operativos ante el entorno económico incierto.
No obstante, algunos indicadores independientes, como las solicitudes semanales de subsidio por desempleo, continúan mostrando niveles relativamente estables, lo que sugiere que el mercado laboral aún mantiene cierta resiliencia.
La Reserva Federal enfrenta un escenario complejo
El nuevo panorama económico plantea un desafío para la Reserva Federal de Estados Unidos, que la semana pasada decidió mantener sin cambios las tasas de interés.
La institución también anticipó una inflación más alta, un desempleo estable y apenas un recorte en las tasas de interés durante este año.
Los analistas consideran que la Fed deberá equilibrar dos riesgos importantes: por un lado, el repunte inflacionario impulsado por los costos energéticos, y por otro, la posibilidad de que la economía pierda dinamismo si la incertidumbre global se prolonga.
Williamson advirtió que el impacto final dependerá en gran medida de la duración del conflicto en Medio Oriente y de cómo evolucione el precio de la energía en los mercados internacionales.
La caída de la actividad empresarial en EU refleja cómo los conflictos geopolíticos pueden impactar rápidamente en la economía global. El aumento de los precios del petróleo, la incertidumbre empresarial y el debilitamiento del sector servicios están generando un entorno económico más frágil.
Aunque algunos indicadores aún muestran resiliencia, especialmente en la manufactura y el empleo, los riesgos de mayor inflación y menor crecimiento se han intensificado.
En este contexto, el rumbo de la economía estadounidense dependerá no solo de las decisiones de la Reserva Federal, sino también de la evolución del conflicto en Medio Oriente y de su impacto en los mercados energéticos y las cadenas de suministro globales.