El 2025 comenzó con eventos que reflejan una preocupante degradación de la política global. Líderes acusados de corrupción, fraudes electorales y abuso de poder ahora gobiernan con normalidad, mientras el público parece haber adoptado un “dejar hacer y dejar pasar” ante las acciones más oprobiosas.
El regreso de Trump: un criminal convicto en la Casa Blanca
El 20 de enero, Donald Trump jurará nuevamente como presidente de Estados Unidos, un evento que destaca por su ironía. Trump, declarado culpable de 34 delitos graves por la corte de Nueva York, representará un golpe a los valores democráticos de los que se presume la nación más poderosa del mundo.
Un contexto de transgresión y corrupción
- En su autobiografía, Mike Pence detalla cómo Trump intentó subvertir los resultados de las elecciones de 2020, instigando el ataque al Capitolio el 6 de enero de 2021.
- Ahora, como convicto, Trump jurará “respetar y hacer respetar la Constitución”, una paradoja que cuestiona los principios democráticos de Estados Unidos.
Maduro en Venezuela: un dictador que pisotea la democracia
El pasado 10 de enero, Nicolás Maduro tomó posesión nuevamente como presidente de Venezuela, tras un proceso electoral lleno de irregularidades.
Fraude electoral y represión política
- María Corina Machado, líder opositora, fue bloqueada como candidata presidencial.
- Edmundo González Urrutia, quien aseguró tener un 70% de los votos, presentó pruebas de fraude electoral.
- Maduro, sin embargo, juró la Constitución frente a otros dictadores de la región, consolidando un régimen que viola abiertamente los derechos democráticos.
¿Cómo llegamos aquí? Una reflexión sobre la ética política
El politólogo Bernard Crick, en su obra “En defensa de la política”, señala que la política debe ser una herramienta para gobernar comunidades diversas sin recurrir a la violencia innecesaria. Sin embargo, lo que hoy presenciamos es una regresión hacia sistemas tribales donde el poder se concentra en figuras que representan lo opuesto a la ética política.
Claves de la degradación política global
- Desinformación masiva: Las redes sociales amplifican narrativas que normalizan comportamientos antidemocráticos.
- Inacción ciudadana: La indiferencia o el miedo paralizan a quienes deberían exigir rendición de cuentas.
- Uso indebido de las leyes: Criminales y usurpadores manipulan las instituciones para legitimar sus actos.
¿Qué podemos hacer? Reconstruyendo la ética política
La solución no será inmediata, pero exige un esfuerzo colectivo para:
- Fortalecer las instituciones democráticas para evitar abusos de poder.
- Educar en ética política desde temprana edad.
- Fomentar la participación ciudadana como un derecho y deber ineludible.
Como señala Crick, la política debe ser una actividad libre, creativa y humana que fomente sentimientos de comunidad. Es hora de rescatar estos principios antes de que la degradación sea irreversible.
No normalicemos la ignominia
El retorno de Donald Trump y la reelección fraudulenta de Nicolás Maduro no son solo eventos aislados; son síntomas de una crisis política global. La normalización de líderes que pisotean las instituciones democráticas pone en riesgo no solo a sus naciones, sino a todo el sistema político internacional.
La política, lejos de ser un mal necesario, debe ser una actividad ética que promueva el bienestar común. Es tiempo de actuar, educar y exigir responsabilidad para evitar que estos ejemplos se conviertan en la norma.
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