Muere Violeta Chamorro, símbolo de paz y democracia en Nicaragua

Muere Violeta Chamorro, símbolo de paz y democracia en Nicaragua
Muere Violeta Chamorro, símbolo de paz y democracia en Nicaragua

En un país dividido por la guerra, la pobreza y el miedo, una mujer sin experiencia política desafió las probabilidades y venció al aparato revolucionario del sandinismo. Su nombre: Violeta Barrios de Chamorro, viuda del mártir Pedro Joaquín Chamorro, periodista asesinado por el régimen de Somoza, y símbolo de un cambio que Nicaragua anhelaba.

Este sábado, a los 95 años, falleció la primera presidenta electa de Nicaragua y de América Latina. Lo hizo en Costa Rica, en paz y rodeada del cariño de sus hijos. Pero su historia no termina ahí: su legado sigue siendo clave para entender la lucha democrática en la región.

Una victoria inesperada que marcó la historia

Corría 1990. La guerra civil entre sandinistas y contras había dejado 50,000 muertos. La hiperinflación rondaba el 33,000% y el país estaba polarizado. En ese contexto, Chamorro se presentó como candidata de la Unión Nacional Opositora (UNO), una coalición de 14 partidos. Enfrente estaba Daniel Ortega, favorito en las encuestas y presidente vigente.

Contra todo pronóstico, Violeta ganó con el 55% de los votos. Con voz suave pero convicción firme, prometió lo que su esposo soñó: “Nicaragua volverá a ser República”.

“Aquí la única que manda soy yo”

Criticada por su inexperiencia, se la acusó de ser manipulada por su yerno, Antonio Lacayo. Pero Violeta respondió con claridad: “Aquí la única que manda soy yo”. Enfrentó huelgas, presiones del Frente Sandinista y una economía en ruinas. Aún así, logró lo impensable: desmilitarizó la sociedad, enterró miles de armas en un acto simbólico de paz, y sentó las bases de una democracia multipartidista.

Madre, política y símbolo de reconciliación

Su vida familiar reflejaba la polarización nacional. De sus cuatro hijos, dos eran sandinistas y dos de la contra. Pero en su casa, los domingos eran para cenar sin hablar de política. Su figura materna fue clave: en palabras de Luis Sánchez Sancho, “representaba a la madre vestida de blanco que traía la reconciliación nacional”.

Desde su estilo desenfadado y honesto, rompió con el machismo político que predominaba en la región. Nunca buscó la reelección. Solo quería entregar el poder y volver a su casa. Y lo hizo.

Últimos días y un adiós pendiente

En 2023 dejó su casa en Managua y se trasladó a Costa Rica. Ahí falleció este 8 de junio de 2025. Sus restos descansarán temporalmente en San José, “hasta que Nicaragua vuelva a ser República”, como dijo su familia. Su muerte ocurre con Ortega nuevamente en el poder, en un país que muchos consideran más autoritario que nunca.

Chamorro deja un legado de valentía, reconciliación y dignidad. Su voz, una vez subestimada, hoy resuena más fuerte que nunca.

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