En la calidez del mediodía del 11 de diciembre, Guerrero vivió un nuevo capítulo de violencia. Edmundo Román Pinzón, magistrado del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) del estado, fue asesinado en Acapulco cuando salía de los juzgados familiares. La brutalidad del ataque, perpetrado por un comando armado que abrió fuego contra su vehículo, conmocionó tanto a los ciudadanos como a figuras políticas de la región, entre ellas Zeferino Torreblanca, exgobernador de Guerrero.
La amistad y el dolor: Zeferino Torreblanca y la muerte de «Mundo»
Para Zeferino Torreblanca, el asesinato de Román no solo es una tragedia personal, sino un reflejo de la grave crisis de inseguridad que azota a Guerrero. En declaraciones a medios nacionales, Torreblanca expresó su tristeza y frustración al señalar la impunidad con la que los asesinos operan: «Te quitan la vida y no pasa nada», dijo, visibilizando la sensación de desamparo que sienten muchos ciudadanos. Para él, el crimen de su amigo «Mundo» es una muestra más de la zozobra que persiste en un estado donde la violencia parece tener el control.
El exgobernador recordó con cariño y respeto a Edmundo Román, con quien compartió años de trabajo en el Poder Judicial. Román fue nombrado presidente del Tribunal Superior de Justicia durante el mandato de Torreblanca en 2006, y juntos trabajaron para erradicar prácticas como el nepotismo y el favoritismo en la designación de cargos judiciales. «Acabamos con los dedazos», expresó, destacando su compromiso por una justicia imparcial y eficiente.
Guerrero, un estado sumido en la violencia y la impunidad
El asesinato de Edmundo Román resalta una realidad mucho más profunda que la de un crimen aislado: Guerrero se enfrenta a una ola de violencia que parece no tener fin. Con grupos del crimen organizado disputándose el control territorial, como el caso del Cártel de los Beltrán Leyva, y las facciones del narcotráfico luchando por el dominio de rutas estratégicas, la seguridad en el estado ha colapsado.
A pesar de los esfuerzos de las autoridades, como la activación de códigos rojos y patrullajes intensivos, la impunidad sigue prevaleciendo. La Fiscalía de Guerrero ha comenzado una investigación sobre el asesinato, pero los resultados hasta ahora no han sido concluyentes, lo que deja en evidencia la vulnerabilidad de la justicia en la región.
El impacto en la justicia de Guerrero y su futuro
El asesinato de un magistrado no solo golpea a la familia judicial, sino que cuestiona la confianza de los ciudadanos en el sistema de justicia. Zeferino Torreblanca lo expresó con claridad: «Es desesperante y frustrante». La falta de respuesta efectiva ante la violencia genera una desconfianza que solo perpetúa el ciclo de impunidad.
Para muchos, la situación de Guerrero no es solo una cuestión de criminalidad; es también una crisis institucional. El asesinato de Edmundo Román podría ser la gota que derrame el vaso, impulsando una nueva ola de indignación social que demande respuestas más contundentes. A medida que la violencia crece, también lo hace la necesidad de una reforma profunda en las estructuras de seguridad y justicia.
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