
La Secretaría de Salud de Yucatán (SSY) confirmó el primer caso de miasis por gusano barrenador en un ser humano dentro del estado, lo que ha encendido las alertas en la región. El paciente, originario de Tabasco y residente en Izamal, fue atendido en el Hospital Regional de Alta Especialidad de la Península de Yucatán (Hraepy), donde recibió tratamiento oportuno que permitió su evolución favorable y alta médica el 11 de agosto. Actualmente, continúa bajo seguimiento ambulatorio.
Este hallazgo representa un hecho poco común en la salud pública mexicana, pues la miasis causada por Cochliomyia hominivorax afecta con mayor frecuencia a animales de sangre caliente como bovinos, equinos o mascotas, y solo en casos aislados a seres humanos.
Coordinación interinstitucional para la detección y control
La detección fue posible gracias al trabajo conjunto entre la Dirección de Prevención y Protección de la Salud y el Departamento de Vigilancia Epidemiológica de la SSY, con apoyo del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica).
De inmediato, se implementaron medidas de prevención y control en la zona para evitar la propagación del parásito, tanto en humanos como en animales. Estas acciones incluyen vigilancia epidemiológica activa, campañas de información comunitaria y monitoreo constante en municipios con presencia confirmada del gusano barrenador.
El objetivo principal de las autoridades es salvaguardar la salud pública y evitar que este caso aislado en humanos pueda convertirse en un problema de mayor magnitud.
Recomendaciones para prevenir la miasis en personas
Ante la confirmación del caso, la Secretaría de Salud estatal emitió una serie de recomendaciones preventivas para la población:
- Mantener heridas limpias y cubiertas con apósitos secos y seguros.
- Realizar una higiene adecuada con lavado estéril de lesiones.
- Evitar la acumulación de basura y desechos orgánicos, que favorecen la proliferación de moscas.
- Revisar periódicamente a animales domésticos y de granja en busca de lesiones.
- Utilizar mosquiteros y repelentes para reducir el contacto con insectos.
- Acudir de inmediato a la unidad de salud más cercana ante cualquier signo de infección.
Estas medidas, aunque simples, son clave para reducir el riesgo de infestación por larvas en personas y animales.
El gusano barrenador en el ganado: un reto para el sector rural
El caso humano se suma a la problemática que ya enfrenta la ganadería yucateca. La Secretaría de Desarrollo Rural (Seder) informó que hasta la fecha se han confirmado 83 casos de gusano barrenador en el ganado, con 18 nuevas detecciones solo en la última semana en 12 municipios.
La mayoría de los contagios se han registrado en bovinos, desde crías de pocos días hasta ejemplares de 15 años. También se confirmaron infestaciones en un equino y en un perro doméstico.
Los municipios con presencia de este parásito incluyen Tizimín, Tzucacab, Tekantó, Temax, Temozón, Cenotillo, Ixil, Tepakán, Santa Elena e Izamal, lo que refleja la amplitud del problema.
¿Qué es la miasis por gusano barrenador?
La miasis ocurre cuando las larvas de ciertas moscas infestan tejido vivo, alimentándose de la carne del huésped. En el caso específico del gusano barrenador (Cochliomyia hominivorax), las hembras depositan sus huevos en heridas abiertas o zonas húmedas de animales y personas. Al eclosionar, las larvas penetran en la piel y destruyen tejido, provocando lesiones dolorosas y, en casos graves, infecciones severas.
Mientras que en el ganado este parásito representa pérdidas económicas significativas, en humanos los casos son raros pero pueden ser potencialmente peligrosos si no se tratan de manera inmediata con intervención médica especializada.
Impacto sanitario y económico
La presencia del gusano barrenador no solo representa un reto en términos de salud pública, sino también en el ámbito económico y productivo. El sector ganadero de Yucatán, clave para la economía rural, enfrenta riesgos de pérdida de animales, reducción de productividad y mayores costos en tratamientos veterinarios.
Por esta razón, las autoridades insisten en que la participación comunitaria es indispensable. La higiene en los hogares, el manejo adecuado de residuos, el monitoreo de animales y la pronta atención médica y veterinaria pueden hacer la diferencia para contener al parásito.
Un llamado a la prevención y vigilancia
El primer caso humano de miasis por gusano barrenador en Yucatán es una señal de alerta que obliga a reforzar las medidas de prevención. Aunque el paciente evolucionó favorablemente, su diagnóstico demuestra que la infestación puede ocurrir fuera del ganado y que el riesgo para la salud humana no debe subestimarse.
Con el respaldo de instituciones como la SSY, Seder y Senasica, se busca mantener bajo control la propagación del parásito, pero la colaboración de la ciudadanía será esencial. La prevención, la educación sanitaria y el seguimiento epidemiológico se convierten así en las principales herramientas para proteger tanto a las personas como a los animales.
El caso de Izamal marca un precedente en la historia de la salud pública de la península y recuerda que la vigilancia constante contra plagas y parásitos es fundamental para preservar la seguridad sanitaria y el bienestar de la población.