Violencia y educación en México: ¿cómo aprenden los niños en un país inseguro?

La inseguridad impacta el derecho a la educación en México. ¿Cómo pueden aprender los niños si su prioridad es sobrevivir? El impacto de la violencia en el aula.

El derecho a aprender no se garantiza solo porque las escuelas estén abiertas. En México, la violencia ha convertido el trayecto a la escuela en una prueba de supervivencia. Desde Sinaloa hasta Guanajuato, pasando por Baja California y Zacatecas, las infancias crecen bajo el miedo constante, en barrios donde las balaceras y sirenas reemplazan el sonido de los juegos en la calle.

El problema no es solo la falta de infraestructura educativa o la carencia de maestros, sino el contexto social y emocional que enfrentan los estudiantes. ¿Cómo pueden aprender si viven en estado de alerta constante?

El impacto del miedo en el aprendizaje

Diversos estudios han demostrado que la violencia en el entorno afecta el desarrollo cognitivo de los niños. Cuando crecen en un ambiente hostil, su cuerpo reacciona produciendo altos niveles de cortisol, la hormona del estrés.

Este estado de alerta permanente tiene graves consecuencias:

  • Dificultades para dormir, lo que afecta la memoria y la concentración.
  • Ansiedad e irritabilidad, lo que dificulta la interacción social en la escuela.
  • Depresión, que reduce la motivación para aprender.
  • Sistema inmunológico debilitado, aumentando enfermedades que provocan ausentismo escolar.

El problema no es solo que los niños tengan miedo de ir a la escuela, sino que su cerebro está programado para sobrevivir antes que para aprender.

Las aulas no son suficientes si la violencia no cesa

Muchas veces, las políticas educativas se centran en abrir escuelas, pero ¿de qué sirve un aula si el entorno es un campo de batalla?

Un estudiante puede tener acceso a la mejor infraestructura, pero si su vida está marcada por la violencia, su prioridad será sobrevivir, no aprender.

Para garantizar el derecho a la educación, no basta con garantizar que los niños lleguen a la escuela. Es necesario asegurar que el camino a las aulas y el entorno en el que viven no sean una sentencia de miedo y ansiedad.

No, la educación socioemocional no es la solución

A menudo se habla de la educación socioemocional como una estrategia para ayudar a los niños a enfrentar la violencia. Sin embargo, esta no debe ser una excusa para normalizar el miedo.

El objetivo de la educación no es enseñarles a soportar un entorno hostil, sino garantizar que vivan en condiciones seguras. Pedirles que desarrollen herramientas emocionales para enfrentar la violencia es condenarlos a aceptar lo inaceptable.

La educación y la seguridad deben ir de la mano

El derecho a la educación no se limita a abrir escuelas, sino a garantizar que los niños tengan un entorno propicio para aprender.

Las soluciones deben incluir:

  • Políticas de seguridad efectivas, que no solo protejan a los adultos, sino también a las infancias.
  • Inversión en educación, asegurando que las escuelas cuenten con apoyo psicológico y social para los estudiantes.
  • Estrategias de prevención, atacando las causas de la violencia para evitar que los niños crezcan en entornos hostiles.

No podemos seguir confundiendo el acceso a la escuela con el acceso al aprendizaje real. La seguridad no es un lujo, es una condición básica para aprender.

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