El Tren Maya, proyecto insignia del sureste mexicano, concluye su primer año de operaciones con pérdidas superiores a los 2,500 millones de pesos y una marcada dependencia de subsidios federales, lejos de alcanzar sus metas de pasajeros y rentabilidad.
Cuerpo de la Nota:
El Tren Maya, concebido como un motor de desarrollo para el sureste mexicano, ha completado su primer año de operaciones con un balance financiero en números rojos. Al 15 de junio de 2025, el proyecto registra pérdidas operativas que superan los 2,561 millones de pesos, una cifra que no incluye los millonarios subsidios que ha recibido del erario público. Este desempeño lo posiciona como la paraestatal bajo control militar que ha incurrido en las mayores pérdidas de recursos públicos, un hecho que genera un intenso debate y desconfianza pública sobre la gestión de fondos. La magnitud de la inversión inicial, que superó los 500 mil millones de pesos para 2024 , contrasta drásticamente con estas pérdidas operativas y la baja ocupación, lo que alimenta el cuestionamiento sobre la eficiencia y viabilidad del megaproyecto.
Durante el año 2024, el Tren Maya generó ingresos de apenas 275 millones de pesos, provenientes principalmente del transporte de pasajeros y la venta de souvenirs. Sin embargo, sus gastos operativos se dispararon a 2,837 millones de pesos, lo que significa que solo cubrió un ínfimo 9.6% de sus costos. El costo promedio por pasajero transportado asciende a 431 pesos , lo que evidencia la insostenibilidad de su operación sin el respaldo financiero del gobierno. Esta brecha abismal entre ingresos y gastos subraya la necesidad de una revisión profunda de su modelo de negocio.
**** «El Tren Maya ha perdido más de 2,500 millones de pesos en su primer año de operación, sobreviviendo de millonarios subsidios por su pobre desempeño.» — Newsweek Español.
La continuidad del proyecto ha sido posible gracias a una transferencia de 13 mil millones de pesos de la Secretaría de Hacienda, fondos destinados a cubrir gastos operativos y a completar obras pendientes. Para el año 2025, el gobierno federal ha asignado una partida aún mayor, superando los 48 mil millones de pesos, con el objetivo de finalizar la infraestructura de carga y conectar el sistema ferroviario con el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec. Esta constante inyección de capital público, a pesar de las pérdidas, mantiene el proyecto a flote, pero también genera interrogantes sobre su autosuficiencia a largo plazo.
A pesar de haber transportado un millón de pasajeros en abril de 2025 , el Tren Maya ha quedado lejos de sus metas iniciales. En 2024, solo alcanzó el 23% de su objetivo anual de 3 millones de pasajeros. Un factor que contribuye a esta situación es el retraso en la operación de los hoteles asociados al Tren Maya; varios de ellos aún se encuentran en construcción. La falta de coordinación entre la operación del tren y la disponibilidad de la infraestructura hotelera, que es clave para el modelo de negocio turístico, impacta directamente la rentabilidad y el atractivo del servicio, afectando la percepción de eficiencia gubernamental. Este desajuste en la planificación y ejecución del proyecto integral es un punto de crítica que resuena con la audiencia preocupada por la eficiencia de los proyectos públicos.
Las proyecciones sobre cuándo el Tren Maya alcanzará su punto de equilibrio financiero varían significativamente entre diferentes funcionarios, oscilando entre 2026, 2028 y 2030. Esta ambigüedad en las estimaciones genera incertidumbre y puede alimentar el escepticismo y la crítica política, manteniendo el tema en el ojo público. La inconsistencia en las cifras oficiales y las proyecciones afecta la credibilidad y abre espacio para la especulación sobre la verdadera situación financiera del Tren Maya.
