El amanecer del sábado trajo consigo una escena de esperanza entre el caos. Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta de México, llegó al aeródromo Juan Guillermo Villasana en Pachuca, Hidalgo, convertido ahora en el corazón logístico de las operaciones de auxilio del Ejército Mexicano. Desde allí, se despachan alimentos, medicinas, herramientas y material de emergencia hacia las comunidades devastadas por las intensas lluvias de la última semana.
Era su segunda visita al estado desde el desastre. Con el viento aún cargado de humedad y el aroma del lodo reciente, Sheinbaum abordó un helicóptero rumbo a Huehuetla, una de las regiones más golpeadas por el desbordamiento del río Pantepec, en la sierra norte de Hidalgo.
Huehuetla: un pueblo cubierto de lodo y esperanza
En este rincón otomí-tepehua, más de 300 casas y dos centros escolares quedaron destruidos. Las calles son un mosaico de recuerdos rotos: colchones cubiertos de barro, refrigeradores volcados, muebles en ruinas. En muchos hogares, las paredes cedieron ante la corriente y las techumbres se vinieron abajo.
“Perdimos todo, pero al menos estamos vivos”, relata María Juana, vecina del barrio de La Rivera, mientras espera el arribo del convoy militar. Su testimonio refleja el sentir de cientos de familias que han visto desaparecer lo que tardaron años en construir.
La presidenta escuchó a los damnificados, recorrió los refugios temporales y reafirmó su compromiso de reconstruir viviendas e infraestructura básica. “El Gobierno Federal no los dejará solos”, aseguró, mientras supervisaba la distribución de víveres y la limpieza de zonas inundadas.
Tianguistengo: la sierra que resiste
Tras su visita a Huehuetla, Sheinbaum se trasladó al municipio de Tianguistengo, enclavado en la sierra hidalguense. Las carreteras dañadas y los deslaves dificultaron el acceso, pero los equipos de rescate continúan trabajando a contrarreloj.
En esta región, las lluvias torrenciales provocaron cortes de energía, derrumbes y el aislamiento de varias comunidades. Las brigadas del Ejército, Protección Civil y voluntarios locales han desplegado maquinaria pesada para restablecer caminos y llevar ayuda humanitaria.
Coordinación y respuesta del Ejército Mexicano
El centro de operaciones de Pachuca funciona como un puente vital entre las fuerzas armadas y las autoridades locales. Desde ahí se organizan vuelos y convoyes terrestres con suministros esenciales para los municipios más afectados.
El Ejército Mexicano ha movilizado decenas de vehículos de apoyo y aeronaves para distribuir recursos en zonas de difícil acceso. Paralelamente, personal de la Secretaría de Salud refuerza la atención médica ante los riesgos sanitarios derivados del agua estancada.
Reconstrucción y prevención: el siguiente paso
El desastre en Hidalgo vuelve a poner sobre la mesa la urgencia de fortalecer la infraestructura hidráulica y los sistemas de prevención de desastres naturales. Sheinbaum subrayó la importancia de coordinar con gobiernos locales para evitar tragedias similares en futuras temporadas de lluvias.
Mientras tanto, los habitantes de Huehuetla y Tianguistengo comienzan a reconstruir su vida entre el lodo, guiados por la esperanza y el apoyo solidario de todo el país.
