Senado aprueba ley que militariza a la Guardia Nacional bajo mando de Sedena

Senado aprueba ley que militariza a la Guardia Nacional bajo mando de Sedena
Con 75 votos a favor, se consolida la Guardia Nacional como fuerza armada permanente dirigida por Sedena, en medio de un intenso debate sobre militarización.

Guardia Nacional bajo mando militar: el Senado da luz verde a la reforma que redefine la seguridad en México

Ciudad de México. El Senado de la República aprobó con 75 votos a favor y 34 en contra la legislación secundaria que oficializa a la Guardia Nacional (GN) como una fuerza armada permanente, bajo el control total de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). Este paso legislativo marca un parteaguas en la historia contemporánea del país, en medio de un intenso debate entre quienes consideran que se fortalece la seguridad pública y quienes advierten un riesgo de militarización del Estado mexicano.

Del proyecto civil a brazo armado: la evolución de la Guardia Nacional

Cuando fue creada en 2019, la GN nació con la promesa de ser una institución de carácter civil, profesional y nacional. Sin embargo, con la reforma constitucional publicada el 30 de septiembre de 2024 y ahora respaldada por esta legislación secundaria, se redefine su naturaleza como una fuerza de seguridad pública con mando militar permanente.

La nueva legislación establece que la presidenta de la República será el Mando Supremo, mientras que el Alto Mando recaerá en el titular de la Sedena. Un General de División en activo será quien dirija operativamente a la Guardia Nacional.

Las nuevas funciones: inteligencia, migración y hasta cargos políticos

La ley aprobada faculta a la GN para participar en labores de investigación de delitos, intervenir en asuntos migratorios y —tema altamente controversial— permitirá que sus integrantes se postulen para cargos de elección popular, siempre que soliciten licencia.

También se le asignan tareas clave en seguridad nacional, como el uso e intercambio de información a través del Centro Nacional de Inteligencia y el Centro Nacional de Información, además de operar mecanismos de advertencia de riesgos mediante sistemas de inteligencia.

Un debate encendido: militarización vs pacificación

Durante la discusión, la oposición —PRI, PAN y Movimiento Ciudadano— fue enfática: esta legislación profundiza la militarización del país y rompe con principios democráticos.

“La delincuencia impone reglas mientras la Guardia Nacional vigila a opositores. Esta no es la solución”, denunció Karla Toledo, senadora del PRI.
“Militarizar la seguridad pública es una salida falsa”, advirtió Clemente Castañeda de Movimiento Ciudadano.

El senador del PAN, Enrique Vargas del Villar, mostró videos del expresidente Andrés Manuel López Obrador criticando la intervención del Ejército en tareas civiles durante su campaña de 2018. “¿Dónde quedó ese discurso?”, preguntó.

La defensa de Morena: aceptación ciudadana y eficacia operativa

Los senadores de Morena y aliados defendieron la medida como un paso necesario para consolidar una fuerza eficaz, sólida y permanente. Señalaron que la Guardia Nacional tiene un 64% de aprobación ciudadana, según encuestas recientes.

“Gracias a la GN se ha contenido la violencia en lugares como Guanajuato”, afirmó el senador Emmanuel Reyes.
“No es como antes, hoy hay un marco legal claro y transparente”, remató Luis Fernando Salazar.

La democracia en jaque: ¿qué implica esta reforma a largo plazo?

El mando militar sobre cuerpos de seguridad pública plantea desafíos jurídicos, políticos y sociales. La posibilidad de que elementos de la GN ocupen cargos públicos plantea dudas sobre la neutralidad política de las fuerzas del orden. Además, el hecho de que una fuerza creada como civil termine siendo militar genera inquietud en sectores académicos y de derechos humanos, que ven en este movimiento un paso hacia un modelo de seguridad autoritario

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