El pasado 10 de diciembre, durante la 50ª sesión del Consejo Nacional de Seguridad Pública, se debatió la necesidad de armonizar los programas estatales con la Estrategia Nacional de Seguridad Pública 2024-2030. Este esfuerzo representa un paso hacia una coordinación más efectiva entre los niveles de gobierno, pero también evidencia las disparidades existentes en los sistemas de seguridad de las entidades federativas.
Con tasas de policías por habitante que varían drásticamente y salarios desiguales, el reto de construir un modelo de seguridad pública homogéneo en todo el país sigue siendo enorme.
Disparidades en la seguridad pública: un sistema fragmentado
1. Políticas locales vs. objetivos nacionales
Mientras la Ciudad de México tiene una tasa de 4 policías por cada mil habitantes, Querétaro apenas alcanza 0.3. Esto refleja no solo una disparidad operativa, sino también una desigualdad en la capacidad de respuesta ante el crimen.
2. Certificación y profesionalización policial
El 44% de los elementos policiales en México carece del Certificado Único Policial (CUP), requisito fundamental para garantizar estándares mínimos de profesionalización y desempeño.
3. Brechas salariales alarmantes
Los salarios de los policías oscilan entre $28,000 mensuales en Baja California y $8,268 en Tabasco. Esta inequidad no solo desmotiva a los elementos policiales, sino que también debilita la cohesión del sistema nacional.
Percepción ciudadana: la confianza como eje de la seguridad
De acuerdo con la ENVIPE 2024:
- 73.6% de los mexicanos perciben su entorno como inseguro.
- En estados como Morelos, Guanajuato y Zacatecas, esta percepción supera el 87%.
- La confianza en las policías estatales es preocupantemente baja: solo el 45.1% de los ciudadanos de Baja California confían en su corporación estatal.
Soluciones clave para una seguridad armonizada
Para que la Estrategia Nacional de Seguridad Pública 2024-2030 sea efectiva, es necesario implementar acciones claras y medibles:
1. Establecer salarios dignos
Un salario base homogéneo y competitivo para los policías de todas las entidades federativas es esencial para motivar a los elementos y reducir la corrupción.
2. Certificación y capacitación continua
Acelerar el proceso de certificación policial mediante programas integrales de formación y evaluaciones periódicas garantizará que los elementos cumplan con estándares de calidad.
3. Indicadores de éxito medibles
Es indispensable establecer metas claras para medir el impacto de las estrategias locales en línea con los objetivos nacionales.
4. Evaluación ciudadana
Incorporar a la ciudadanía en la evaluación de las corporaciones policiales permitirá fortalecer la confianza y hacer ajustes basados en las necesidades reales.
Hacia un modelo transexenal de seguridad pública
México tiene la oportunidad de construir un modelo de seguridad pública que trascienda administraciones y garantice la pacificación del país. Esto solo será posible si las políticas locales se integran de manera efectiva con la estrategia nacional y si los niveles de gobierno trabajan en conjunto para transformar diagnósticos en resultados tangibles.
Conclusión: seguridad, un desafío compartido
La seguridad pública es un tema que involucra a todos: gobierno, corporaciones policiales y ciudadanía. Si bien los retos son enormes, también lo es la oportunidad de construir un sistema sólido, equitativo y efectivo.
La armonización de los programas estatales con la Estrategia Nacional de Seguridad no debe quedarse en un plan. Es tiempo de transformar el discurso en acciones que devuelvan la paz y la confianza a los ciudadanos.
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