De la inacción al cambio: un viraje en la estrategia de seguridad
Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, la política de seguridad se caracterizó por la inmovilidad y la controvertida estrategia de «abrazos, no balazos». El resultado: más de 200 mil personas asesinadas y un panorama donde el crimen organizado se fortaleció en varias regiones del país.
Ahora, bajo el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum, México busca cambiar el rumbo. En el reciente Consejo Nacional de Seguridad celebrado en Acapulco, se delinearon los cuatro ejes de la Estrategia Nacional de Seguridad Pública, encabezada por el secretario Omar García Harfuch:
- Atención a las causas de la violencia.
- Consolidación de la Guardia Nacional como fuerza de seguridad pública.
- Fortalecimiento de la inteligencia e investigación para combatir al crimen organizado.
- Coordinación entre gobiernos estatales y federal, sin importar colores partidistas.
¿Una nueva era o más de lo mismo?
Aunque el cambio de estrategia es un paso en la dirección correcta, persisten dudas sobre su aplicación y transparencia. Casos como el manejo de cifras en la administración de Sheinbaum en la Ciudad de México generan escepticismo.
Manipulación de estadísticas: un problema recurrente
En la capital del país, muertes violentas fueron reclasificadas en categorías como «muertes no determinadas», «accidentes» o «suicidios». Según datos del INEGI:
- Las «muertes no determinadas» pasaron de 1,545 en 2022 a solo 8 en 2023.
- Las muertes por «accidentes» casi se duplicaron, de 1,549 en 2022 a 2,819 en 2023.
Estos movimientos generan preguntas legítimas: ¿es real la reducción en homicidios o simplemente se maquillaron las cifras?
El impacto de Donald Trump en la política de seguridad
Con el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, la relación bilateral enfrenta nuevos desafíos. Trump ha exigido un combate frontal contra el crimen organizado y ha amenazado con imponer aranceles del 25% a productos mexicanos si no se cumple.
Este contexto ha coincidido con una serie de acciones destacadas en México, como:
- El decomiso de una tonelada de fentanilo.
- La detención de importantes cabecillas del crimen organizado.
La presión externa podría ser un catalizador para que el gobierno mexicano acelere los esfuerzos en la lucha contra el narcotráfico.
Inteligencia y coordinación: los pilares de un nuevo enfoque
El énfasis de la nueva estrategia en inteligencia y coordinación interinstitucional es un cambio bienvenido. Entre las acciones clave se encuentran:
- Investigaciones más profundas: para desmantelar redes criminales en lugar de enfocarse solo en operativos reactivos.
- Colaboración entre estados: independientemente del partido político al que pertenezcan los gobiernos locales.
- Fortalecimiento de la Guardia Nacional: asegurando su capacidad operativa y su independencia de intereses políticos.
¿Podrá la nueva estrategia generar resultados tangibles?
El cambio de estrategia es solo el comienzo. Para que funcione, se requiere:
- Transparencia en los resultados: sin maquillajes estadísticos que resten credibilidad.
- Compromiso de todos los niveles de gobierno: desde lo federal hasta lo municipal.
- Continuidad en las acciones: evitando políticas de corto plazo que se queden solo en discursos.
Los mexicanos merecen vivir sin miedo
El pueblo mexicano ha sufrido durante años las consecuencias de una política de seguridad ineficaz. El cambio de enfoque liderado por Sheinbaum ofrece una oportunidad para corregir el rumbo, pero enfrenta desafíos considerables.
Si esta estrategia se implementa con seriedad y compromiso, podría marcar el inicio de una nueva etapa en la lucha contra la violencia y el crimen organizado. Sin embargo, el tiempo dirá si el gobierno logra cumplir su promesa de devolver la tranquilidad a las calles de México.
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