Seguridad en Cancún: avances y retos

Seguridad en Cancún: avances y retos
Seguridad en Cancún: avances y retos

Cancún muestra una mejora en la percepción de seguridad, pero enfrenta incidentes violentos y detenciones importantes. Conoce la realidad.

A pesar de una disminución en la percepción de inseguridad ciudadana, Cancún continúa registrando incidentes violentos, incluyendo un reciente ataque en la Zona Hotelera y la detención de presuntos sicarios, lo que subraya los desafíos persistentes en la seguridad del destino turístico.

La situación de seguridad en Cancún presenta un panorama dual: por un lado, se observa una mejora en la percepción ciudadana, mientras que por otro, los incidentes violentos siguen siendo una realidad que demanda atención constante. Esta dinámica es crucial para un destino que depende en gran medida de la tranquilidad y seguridad de sus visitantes y residentes.

Percepción de seguridad vs. realidad de incidentes

Entre junio y septiembre de 2024, Cancún registró una disminución del 5.9% en la percepción de inseguridad ciudadana, según datos del Gobierno de Quintana Roo. Esta cifra sugiere un avance en la confianza de la población y los turistas en las estrategias de seguridad implementadas. Sin embargo, esta mejora en la percepción contrasta con la ocurrencia de hechos delictivos de alto impacto, lo que indica que la reducción de la percepción no siempre se traduce en una erradicación total de la actividad criminal. La paradoja entre una percepción pública más positiva y la persistencia de incidentes violentos destaca la complejidad de la seguridad en una ciudad con un alto dinamismo turístico y económico.

Incidentes recientes en zonas estratégicas

La Zona Hotelera de Cancún, corazón turístico de la ciudad, ha sido escenario de violencia. El 10 de mayo de 2025, se reportó una balacera que dejó una persona muerta y ocho detenidos. La Secretaría de Seguridad Ciudadana de Quintana Roo informó que el fallecido era presuntamente un policía en activo, y el incidente se originó por una riña entre personas en aparente estado de ebriedad. Este evento, ocurrido a plena luz del día y frente a turistas, generó pánico y encendió las alarmas en los tres niveles de gobierno. Testigos indicaron que los agresores huyeron a pie y en motocicletas, refugiándose en establecimientos cercanos. Este episodio de violencia ocurrió durante la celebración del Día de las Madres, una fecha simbólica en México, lo que añadió presión a las autoridades.

Otro incidente preocupante se registró en una playa de la Zona Hotelera, donde dos sicarios a bordo de una moto acuática mataron a un hombre de forma directa antes de huir por mar. La naturaleza de este ataque, ejecutado con tal audacia en un área turística, sugiere la presencia y operación de grupos delictivos organizados que buscan intimidar o ajustar cuentas.

Detenciones clave refuerzan la lucha contra el crimen organizado

En un desarrollo más reciente, el 2 de junio de 2025, se reportó la detención de siete presuntos sicarios originarios de Tamaulipas en un hotel de Playa del Carmen. Aunque esta detención ocurrió en Playa del Carmen, su relevancia para la seguridad en Cancún radica en la proximidad geográfica y la interconexión de las redes criminales en la Riviera Maya. Los detenidos fueron puestos a disposición de la Fiscalía General del Estado (FGE) para las investigaciones correspondientes, buscando determinar su relación con otros delitos en la región. Esta acción policial es un paso significativo en la desarticulación de células criminales que operan en el corredor turístico.

La persistencia de incidentes violentos, a pesar de los esfuerzos y la mejora en la percepción, indica que el crimen organizado en zonas turísticas como Cancún no es un fenómeno aislado, sino una red compleja y adaptativa. Los grupos delictivos emplean métodos que buscan generar impacto y mantener su control, incluso en áreas de alta afluencia turística. Esto obliga a las autoridades a no solo reaccionar a los eventos, sino a implementar estrategias de inteligencia y prevención más sofisticadas que desmantelen las estructuras criminales desde su raíz. La seguridad en estos destinos no solo depende de la presencia policial, sino de una coordinación efectiva entre los diferentes niveles de gobierno y una comprensión profunda de las dinámicas delictivas.

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