Las playas de Quintana Roo continúan recibiendo importantes cantidades de sargazo en plena temporada turística. El más reciente informe de la Red de Monitoreo Ambiental y Cambio Climático del Caribe Mexicano revela que 91 de las 140 playas monitoreadas presentan algún nivel de afectación por la macroalga, lo que representa cerca del 65% del litoral bajo vigilancia.
La situación se mantiene particularmente complicada en la zona centro y sur del estado, donde las corrientes marinas provenientes del Caribe transportan grandes concentraciones de sargazo que terminan acumulándose en las costas de manera constante.
Especialistas advierten que el fenómeno forma parte de una temporada extraordinaria que ya ha sido catalogada como la más severa desde que se tienen registros científicos en el Atlántico.
La región sur de Quintana Roo es actualmente la más impactada por el arribo de la macroalga. De las 40 playas monitoreadas en esta zona, 37 presentan recales, mientras que 35 registran niveles excesivos de acumulación.
Esto significa que aproximadamente el 92% de las playas del sur enfrentan afectaciones directas por el sargazo.
Los mayores recales se concentran en destinos turísticos y naturales como Akumal, Boca Paila, Punta Allen y diversos puntos de la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an. Asimismo, localidades costeras del municipio de Othón P. Blanco, entre ellas Mahahual, Xcalak y Bacalar Chico, continúan reportando grandes acumulaciones de la macroalga tanto en la línea de costa como en aguas cercanas.
Las únicas excepciones en esta región corresponden a Banco Chinchorro Norte y Banco Chinchorro Sur, donde hasta el momento no se reportan arribazones de la macroalga.
Cozumel encabeza las afectaciones en la zona norte
En el norte del estado la situación es más variable, aunque todavía existen puntos con alta presencia de sargazo. El monitoreo identifica 21 playas con niveles excesivos de acumulación, 16 con cantidades moderadas, 32 con presencia baja y únicamente tres libres de la macroalga.
La mayor concentración se localiza en la costa oriental de Cozumel, donde prácticamente toda la franja comprendida entre Playa Molas y Punta Celarain presenta importantes recales.
También se mantienen afectaciones relevantes en diversos puntos de Puerto Morelos y Playa del Carmen, donde brigadas de limpieza trabajan diariamente para retirar el material acumulado.
Cancún mantiene playas más despejadas
A diferencia de la zona centro y sur, Cancún y parte del norte del estado presentan condiciones más favorables.
Las labores permanentes de recolección realizadas por trabajadores de la Zona Federal Marítimo Terrestre (Zofemat), así como la operación de embarcaciones sargaceras de la Secretaría de Marina, han permitido reducir la cantidad de macroalga que llega a las playas más visitadas.
Aunque continúan arribando manchones de sargazo de forma constante, las acciones de contención y limpieza han contribuido a mantener una mejor imagen de los principales arenales turísticos.
Una temporada histórica que aún no termina
El panorama para las próximas semanas continúa siendo complejo. Los reportes científicos estiman que actualmente existen alrededor de 42.5 millones de toneladas métricas de sargazo dispersas entre las costas africanas y el Golfo de México, una cifra récord que supera ampliamente los registros históricos.
De acuerdo con especialistas en monitoreo ambiental, los vientos predominantes del sureste continúan empujando grandes cantidades de la macroalga hacia las costas quintanarroenses, provocando que incluso algunas barreras de contención sean rebasadas por el oleaje.
Las proyecciones indican que los recales continuarán durante al menos dos o tres meses más, por lo que autoridades estatales y federales mantienen activos los operativos de limpieza y analizan nuevas estrategias para contener el fenómeno desde altamar antes de que el sargazo llegue a las playas.
Expertos señalan que el crecimiento acelerado del cinturón de sargazo en el Atlántico está relacionado con diversos factores ambientales, entre ellos el incremento de la temperatura del océano y el aporte constante de nutrientes provenientes de actividades agrícolas, ganaderas y mineras que desembocan en grandes sistemas fluviales como el Amazonas.
