Robo de combustible en trenes se dispara 162% en seis años en México

El robo de combustibles en trenes creció de forma alarmante en México. Guanajuato lidera los hurtos y la delincuencia organizada domina este negocio multimillonario.

Robo de combustible en trenes se dispara 162% en seis años en México
En seis años, el robo de combustibles y derivados del petróleo a trenes aumentó 162%. Guanajuato, Querétaro y Veracruz concentran la mayoría de los casos.

El nuevo rostro del huachicol: el tren como blanco del crimen

En México, el robo de combustible ya no solo ocurre en los ductos de Petróleos Mexicanos. Hoy, los trenes se han convertido en el nuevo objetivo del crimen organizado. De acuerdo con datos de la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario (ARTF), en los últimos seis años el hurto de hidrocarburos y derivados del petróleo en vías férreas se duplicó.

En 2019 se registraron 29 incidentes. Para 2024, la cifra ascendió a 76, lo que representa un incremento del 162%. En total, entre 2019 y 2025 se reportaron 247 robos de combustibles en trenes, con un volumen sustraído de mil 816.96 toneladas.

Guanajuato, el epicentro del saqueo

Guanajuato lidera el mapa del robo ferroviario con 45 casos registrados de sustracción de diesel, gasolina, aceite, lubricantes y, sobre todo, polipropileno, un derivado del petróleo de alto valor comercial. Le siguen Querétaro con 36 robos y Veracruz con 23.

El 19 de octubre de 2024, las autoridades federales aseguraron en Guanajuato un millón 600 mil litros de hidrocarburos —735 mil de diesel y 940 mil de combustóleo— con un valor aproximado de 30 millones de pesos. Este decomiso fue solo una muestra de la magnitud del negocio ilícito que se ha gestado alrededor de las vías del tren.

2024: el año con más robos en la historia reciente

Según la ARTF, 2024 marcó un récord histórico con 76 robos de hidrocarburos a trenes. De ellos, 40 correspondieron al polipropileno, con un total de 341.2 toneladas. Le siguieron los robos de gasolina, con 15 incidentes y 45.4 toneladas sustraídas.

En contraste, el año 2020 fue el de menor incidencia, con apenas 28 casos. Sin embargo, incluso entonces, el polipropileno figuró como el principal objetivo de los criminales.

Veracruz y la vulnerabilidad de los corredores industriales

Veracruz es la entidad con más robos de gasolina: 11 hurtos equivalentes a 41.5 toneladas, además de dos robos de diesel por 20.2 toneladas. Su posición estratégica, con refinerías como Lázaro Cárdenas del Río y Olmeca, así como sus puertos mercantes, lo convierten en un punto neurálgico para la delincuencia.

El especialista en seguridad y crimen organizado, David Saucedo, explica que esta tendencia responde a un fenómeno de desplazamiento criminal. “Tras el combate al huachicol y el cierre de ductos al inicio del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, los grupos criminales buscaron nuevas rutas: la red ferroviaria y los tanques cisterna carreteros”, señala.

El cambio de modus operandi: del ducto al ferrocarril

Durante años, el robo a Pemex se concentró en las tomas clandestinas. Pero con el endurecimiento de la vigilancia, los grupos criminales adaptaron su operación. “Al cerrarse los ductos, comenzaron a asaltar los carrotanques de los trenes. Así permanecieron en el mismo negocio ilícito, pero con una nueva logística”, explica Saucedo.

El especialista detalla que incluso, tras la reapertura de algunas válvulas de Pemex, los delincuentes no abandonaron este nuevo modelo de robo. La vigilancia militar y de seguridad privada sobre los ductos los obligó a mantener la actividad en los trenes, donde el control es más difícil y los tramos son más vulnerables.

Un negocio que ya no solo afecta a Pemex

Con la apertura del mercado energético, México comenzó a recibir gasolina importada por parte de empresas extranjeras. Este cambio amplió el blanco del delito. “Hoy los grupos criminales no solo roban a Pemex, sino también a empresas internacionales. El robo de hidrocarburos ya no es solo un problema nacional, sino un fenómeno globalizado dentro del territorio mexicano”, afirma Saucedo.

El experto agrega que incluso se ha detectado la participación de personal interno en algunas refinerías: “Han regresado al origen del robo, dentro de las propias instalaciones de Pemex”, sostiene.

De las mafias locales al crimen organizado estructurado

El robo a trenes en México tiene una historia centenaria. Desde los tiempos de Pancho Villa, los asaltos ferroviarios formaban parte del paisaje del país. Sin embargo, lo que antes era obra de mafias locales o pobladores de comunidades marginadas, hoy está controlado por cárteles con estructura militar.

“Antes, robaban mercancías o alimentos. Ahora van directo por los hidrocarburos. Saben los horarios, las rutas y la cantidad exacta que transporta cada convoy. Es un robo planificado, con inteligencia criminal y complicidad logística”, advierte el especialista.

Los cárteles que dominan las vías

En Guanajuato operan el Cártel de Santa Rosa de Lima, el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), el Cártel del Golfo, el de Sinaloa y Cárteles Unidos de Michoacán. En Veracruz, las operaciones se reparten principalmente entre el CJNG, el Golfo y Sinaloa.

“Cada estado con red ferroviaria relevante tiene al menos cinco grupos criminales disputándose el control del transporte de combustible”, precisa Saucedo. Esta pugna ha derivado en enfrentamientos armados, sabotajes a la infraestructura ferroviaria y bloqueos a las rutas de distribución.

Un robo que también encarece el transporte

Más allá de las pérdidas económicas y el impacto en la seguridad, el robo de hidrocarburos también tiene consecuencias logísticas. Transportar un barril de gasolina en ferrocarril cuesta seis veces más que por ducto, según la Comisión Reguladora de Energía (CRE).

Aun así, el ferrocarril sigue siendo una columna vertebral del transporte energético. Solo en 2024, se movilizaron 4.5 millones de toneladas de gasolina y 3 millones de diesel, además de 3.6 millones de toneladas de combustóleo y aceites.

Corrupción, impunidad y un negocio en expansión

Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, el robo interno en Pemex se facilitó por la corrupción tanto en la dirección de la empresa como en el sindicato. Saucedo recuerda que se manipulaban inventarios de producción para justificar faltantes, y muchas veces el combustible salía “por la puerta grande”.

Con el paso de los años, el negocio ilícito se expandió hacia todos los medios posibles: ductos, carreteras y trenes. Hoy, el robo de hidrocarburos por vía férrea representa una nueva etapa del huachicol, más violenta, más sofisticada y más rentable.

Un enemigo sobre rieles

El aumento del robo de combustibles a trenes revela una realidad preocupante: el crimen organizado ha logrado adaptarse a los cambios de seguridad del Estado mexicano. De las tomas clandestinas a los carrotanques, los grupos criminales siguen encontrando rutas para mantener vivo un negocio que deja millones de pesos y pone en jaque a la seguridad energética nacional.

Mientras Guanajuato, Veracruz y Querétaro se consolidan como los epicentros del robo, las autoridades enfrentan el reto de contener una modalidad criminal que, literalmente, se mueve sobre rieles.

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