La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) evaluó las condiciones de tres Centros Penitenciarios de Quintana Roo y reprobó la cárcel de Cancún con 5.7 puntos en la escala de 10, mientras que los de Chetumal y Playa del Carmen pasaron de panzazo con 6.8 y 7, respectivamente.

Los resultados forman parte del Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2024, que realizan supervisores de la CNDH a los penales del país.
Cancún, con varias deficiencias
El estudio señala que en el Centro Penitenciario de Cancún, actualmente hay una población de 1,815 hombres y 174 mujeres, cuando su capacidad máxima es de 839 hombres y 78 mujeres.
Debido a esto, fue señalado su alto nivel de sobrepoblación y el hacinamiento que viven las personas que cumplen condena, quienes comparten espacio con aquellas personas que aún están a espera de recibir una sentencia.
De acuerdo con el diagnóstico elaborado por la CNDH, en la Cárcel de Cancún, se encontraron varias deficiencias que provocaron una calificación negativa, entre ellas, las fallas en los servicios de salud y la separación entre internos hombres y mujeres, además de la escasez de programas para la prevención y atención de incidentes.
También señalaron como insuficientes los programas de deportes y actividades laborales, además de que existen pocas alternativas para interponer quejas por probables violaciones a los derechos humanos.
Otros de los aspectos por los que fueron señaladas las autoridades penitenciarias, es por las deficiencias en la alimentación de los reos, además de la carencia de higiene en la zona de celdas, el área médica y comedores.
En cuanto a las condiciones de gobernabilidad la CNDH observó fallas importantes que ponen en riesgo tanto a las personas privadas de la libertad como al personal penitenciario, entre los que destacan los problemas en los procedimientos para imponer sanciones disciplinarias, presencia de actividades ilícitas entre internos y la falta de personal de seguridad y custodia para vigilarlos.
Las únicas partes que fueron reconocidas dentro del entorno carcelario fue que el personal que labora en el penal cuenta con capacitación, no se encontraron casos de soborno o extorsión, una adecuada atención a personas de la comunidad LGBTQ+ que se encuentra recluida y que los internos llevan una buena integración del expediente técnico-jurídico.
En la capital
La Cárcel de Chetumal pasó de panzazo alcanzando una calificación de 6.8, debido a que la CNDH marcó una serie de acciones que deben mejorar inmediatamente para evitar riesgos de autogobierno y cumplir con las labores de reinserción social. En esta cárcel se encuentran recluidos un total de 987 hombres y 39 mujeres.
La Comisión sostiene que el centro penitenciario de Chetumal tiene severas fallas en los servicios de salud, hay pocos programas para la prevención y atención a actos de violencia al interior del penal. En la operatividad se detectó carencias en las instalaciones penitenciarias, desde la escasez de material médico como en la alimentación.
En materia de gobernabilidad, el Diagnóstico señala la necesidad de contar con más personal de vigilancia y custodia para evitar autogobiernos, fallas en los procedimientos para imponer sanciones disciplinarias a internos que no cumplan con las reglas y una inadecuada clasificación de las personas recluidas en el penal. Además, las personas en prisión tampoco tienen como entretenerse porque no existen suficientes actividades deportivas o de capacitación.
De acuerdo con la CNDH, el penal cuenta con una buena distribución de personas privadas de la libertad, el titular de la cárcel se encuentra participando en la operatividad, no se encontraron condiciones de sobornos, hay vinculación de las personas privadas de la libertad con la sociedad y buena atención a los reos que viven con VIH y a las personas de la diversidad sexual.
Solidaridad
El Centro Penitenciario de Playa del Carmen, fue el que obtuvo la calificación más alta, con 7 puntos de 10. Sin embargo, fueron señaladas una serie de mejoras necesarias para elevar las condiciones de los 546 reclusos.
Entre las fallas operativas, la CNDH mencionó que hay problemas de hacinamiento y sobrepoblación, fallas en los servicios de salud que se ofrecen a las y los internos, falta acciones para la prevención de violaciones a los derechos humanos y también en la atención en casos donde se identifican las vulneraciones.
La cárcel cuenta con pocos programas para atender la prevención, deficiencias en la alimentación y problemas en las condiciones de higiene de la infraestructura comunitaria como el área médica, pues también carecen de insumos para atender a las personas privadas de la libertad.
Al igual que Cancún, el penal de Playa del Carmen tiene pocos elementos de guardia y custodia para vigilar a las personas, hay una deficiente separación entre internos procesados y los que ya cuentan con una sentencia, lo que fomenta una incorrecta clasificación de las personas privadas de la libertad.
Entre los aspectos buenos que observó la CNDH se encuentra que el titular del penal se encuentra vigilante del funcionamiento y operatividad del mismo. Existe una buena atención a las personas recluidas que viven con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), adultos mayores y personas de la comunidad LGBTQ+, además no se encontraron situaciones de cobros o sobornos al interior y los expedientes técnico-jurídico de los internos están bien integrados.
En la isla de Cozumel existe el cuarto y último centro penitenciario de Quintana Roo, pero este no fue evaluado por la CNDH. Sin embargo, el titular de la SSC de Quintana Roo, Julio César Gómez Torres, mencionó el pasado 9 de diciembre, que al igual que en Playa del Carmen, la Cárcel de Cozumel mantiene un 90% de sobrepoblación.
DEFICIENCIAS Y FUGA DE REOS
El informe presentado recientemente por la CNDH apunta que en la Cárcel de Cancún no hay los suficientes elementos de guardia y custodia para garantizar que las personas privadas de su libertad no cometan alguna infracción dentro del penal.
Este dato es importante debido a que la misma falta, provocó que el pasado 19 de octubre un reo investigado por delitos graves evadió la reclusión y hasta el momento no ha sido localizado.
Se trata del reo Gilberto “N”, el cual fue encerrado en el Centro Penitenciario de Cancún tras ser señalado como el principal sospechoso de matar a su hijastro de dos años y golpear severamente a otro niño de siete años.
El recluso fugado duró únicamente 11 días tras las rejas, esperando la siguiente audiencia del caso en el que también se le acusa de violación contra un menor de edad y lesiones calificadas.
Tres meses después de la fuga, sigue sin ser localizado por las autoridades locales.
Actualmente la Fiscalía General del Estado (FGE) mantiene vinculados a proceso por la fuga del reo Gilberto “N”, al director del Centro Penitenciario de Cancún, Jorge Armando López Rosas y el comandante operativo Sergio Javier Alcalá Encinas.