La noticia del fallecimiento de Ernestina Sodi el pasado 8 de noviembre ha traído consigo una ola de recuerdos sobre su vida y los difíciles momentos que enfrentó. Uno de estos episodios, que marcó profundamente a la familia y al público, fue su secuestro en 2002, junto a su hermana Laura Zapata. Este crimen, ocurrido en la Ciudad de México, sacudió al país y expuso los peligros que acechaban incluso a figuras del espectáculo. Conoce aquí los detalles del secuestro y quién fue la banda criminal responsable de este aterrador evento.
El secuestro que conmocionó a México
La noche del 22 de septiembre de 2002, Ernestina y Laura salieron juntas para asistir a una obra de teatro. Después de la función, decidieron pasar un rato más en compañía de amigos y familiares. Fue durante el regreso que su vehículo fue interceptado por hombres armados que las tomaron prisioneras y las llevaron a un lugar desconocido. Para Ernestina, esta experiencia de 15 días en cautiverio se convertiría en una de las vivencias más difíciles de su vida, y, años después, compartiría su experiencia en su libro Líbranos del mal, donde relató el secuestro y el impacto psicológico de la situación.
El secuestro duró más de dos semanas. La banda delictiva decidió liberar primero a Laura Zapata con el objetivo de que ella buscara el dinero necesario para el rescate de Ernestina. En entrevistas posteriores, Laura relató cómo, tras ser liberada, fue conducida en un taxi y dejada cerca del Bosque de Chapultepec. Este acto no solo tenía el fin de presionar a la familia, sino de mantener la amenaza viva en caso de que no se pagara el rescate.
¿Quiénes fueron los secuestradores? La banda de Los Tiras
Años después, Laura Zapata reveló que la banda criminal conocida como Los Tiras fue la responsable de su secuestro y el de su hermana. Esta agrupación criminal operaba en la Ciudad de México y estaba conformada por individuos con gran experiencia en actividades delictivas, con un historial de crímenes violentos que incluían secuestros y extorsiones.
De acuerdo con Zapata, algunos miembros de Los Tiras luego formaron parte de otra banda delictiva, conocida como Los Petriciolet, quienes adquirieron fama por su brutalidad. Durante años, esta banda sembró el terror en la ciudad, ejecutando varios secuestros y extorsiones. En el caso de las hermanas, los secuestradores buscaban obtener una cantidad significativa de dinero de Tommy Mottola, esposo de Thalía y cuñado de Ernestina y Laura, convencidos de que las conexiones familiares podrían garantizar un rescate cuantioso.
La captura de los secuestradores: justicia y proceso legal
En 2005, tras años de investigación, cinco integrantes de esta banda fueron capturados y enfrentaron cargos de secuestro y delincuencia organizada. La Jornada informó en su momento que varios de los detenidos admitieron su responsabilidad en el secuestro de Ernestina y Laura. Los acusados, entre ellos Jesús Hinojosa García, Guillermo García Camacho (alias «Deniro»), Juan Carlos Martínez Aguilar («El Gonzo»), Luis Alberto Petriciolli Martínez y Alejandro Silva Díaz, fueron procesados formalmente.
Aunque esta detención representó un logro significativo para la justicia mexicana, el impacto emocional y psicológico que sufrieron las víctimas fue profundo. Ernestina Sodi relató en diversas entrevistas cómo los secuestros dejaron cicatrices que afectaron su vida de manera irreversible. La experiencia fortaleció su vínculo con Laura y también mostró a México la necesidad de reforzar sus sistemas de seguridad para combatir las bandas delictivas que, en ese momento, actuaban con relativa impunidad.
El impacto en la familia: una tragedia compartida
El secuestro no solo afectó a Ernestina y Laura, sino que generó una ola de apoyo y preocupación entre sus familiares y la comunidad del espectáculo. Thalía, quien se encontraba en Estados Unidos, enfrentó una situación de impotencia al no poder ayudar directamente a sus hermanas. Su esposo, Tommy Mottola, se involucró en las negociaciones, según versiones de la época, lo que aumentó la presión sobre los familiares y añadió una carga emocional a la ya difícil situación.
Este episodio fue uno de los primeros en hacer visible la vulnerabilidad de figuras públicas en un contexto de inseguridad creciente en el país. A partir de este secuestro, el tema de la seguridad personal para artistas y personalidades del espectáculo se convirtió en un tema recurrente en la opinión pública y en la agenda mediática.
Reflexiones finales: un crimen que marcó una época
Con el fallecimiento de Ernestina Sodi, el país recuerda una vez más la compleja y dolorosa historia de su secuestro, un evento que representa el impacto devastador de la delincuencia en la vida de sus víctimas. La banda de Los Tiras, así como los subsiguientes arrestos, dejaron una huella en la historia criminal de México, recordando la importancia de enfrentar el crimen organizado con estrategias de prevención y justicia efectiva.
El caso de Ernestina y Laura es un recordatorio de la lucha constante que enfrentan miles de familias mexicanas cada año para protegerse de la violencia. Hoy, México continúa en esa batalla, buscando la paz y la justicia para las víctimas de estos crímenes atroces.
¡Únete a nuestro canal en WhatsApp! Las noticias más relevantes del día directamente en tu dispositivo móvil.
