La fotografía más reciente sobre los hábitos de lectura en México revela algo que, a simple vista, luce alentador: ocho de cada diez personas de 12 años o más leyeron algún tipo de material durante el último año. Pero al mirar con calma aparece un matiz importante y es que no todo el mundo está leyendo libros y buena parte de la “lectura” cotidiana está concentrada en pantallas, redes sociales y contenidos breves.
El Módulo sobre Lectura (MOLEC) 2025 del Inegi muestra que los libros siguen siendo el material más leído, incluso en tiempos de inmediatez digital. Seis de cada diez personas leyeron al menos un libro en los últimos doce meses. Su género favorito continúa siendo la literatura, como novela, cuento, poesía o ciencia ficción, seguida muy de cerca por los libros de autoayuda, que han ganado terreno entre personas adultas y mayores. Los títulos académicos o profesionales también ocupan un lugar importante, sobre todo en quienes están estudiando o trabajan con información especializada.
En cuanto a frecuencia, casi la mitad de quienes leen libros lo hace una vez por semana, mientras que uno de cada cuatro mantiene un ritmo diario. El resto los lee de vez en cuando: una vez al mes, cada tres meses o solo una vez al año. ¿Es mucho o poco? Para un país donde el tiempo libre compite con jornadas laborales largas, trayectos interminables y redes sociales que atrapan, leer un libro al mes ya es un logro. Pero la mayoría se queda lejos de eso: solo un tercio lee cuatro libros o más al año.
Los formatos también dicen mucho. Aunque parezca que lo digital lo domina todo, el papel sigue ganando, pues ocho de cada diez lectores prefieren el formato impreso. El digital avanza, pero todavía no se impone.
También leen revistas y periódicos
Las revistas ocupan un lugar medio. Tres de cada diez personas las leen, sobre todo las de cultura general, salud, bienestar y temas especializados. Suelen leerse rápido y la mayoría les dedica hasta 30 minutos por sesión. Aun así, casi la mitad de sus lectores vuelve a ellas al menos una vez por semana.
El caso de los periódicos refleja una tendencia clara hacia la baja, pues han perdido fuerza. Apenas una cuarta parte de la población leyó uno en los últimos siete días y la mayoría lo hizo en formato digital. Las secciones más consultadas son política y economía, seguidas de noticias nacionales e internacionales. La gente está informándose, sí, pero lo hace de manera puntual, fragmentada y con tiempos cada vez más cortos.
El ’boom’ del Internet
Entre los materiales que más crecieron están las páginas de internet, foros y blogs: casi la mitad de la población las lee, muchos de forma diaria. Aquí se combinan noticias, explicaciones rápidas, tutoriales, columnas, reseñas y contenido especializado. La lectura digital funciona como una ventana de consulta inmediata y además se adapta a los trayectos, al celular y al día a día.
Las historietas, cómics y mangas continúan siendo un refugio para las personas jóvenes. Cuatro de cada diez adolescentes y jóvenes de 12 a 24 años los leen, sobre todo en formato digital. Este es el único material en el que el consumo diario es alto y sostenido.
Y luego están las redes sociales, el espacio donde prácticamente todo mundo “lee” algo. Ocho de cada diez personas entran diariamente a Facebook, WhatsApp o X, y aunque ahí también hay información, la lectura suele ser breve: mensajes, frases, memes, noticias cortas o videos acompañados de texto. Para 16% de la población, este es el único tipo de lectura en su día.
¿ES POCO O MUCHO?
Cuando se analiza en conjunto, la imagen es clara: México sí está leyendo, pero no necesariamente libros ni materiales extensos. La lectura se ha movido hacia lo inmediato, lo digital y lo fragmentado. La gente consulta información, se entretiene, investiga, se asoma a noticias, sigue historias cortas y vuelve a lo que puede leerse en pocos minutos.
¿Es poco o mucho? Depende desde dónde se mire. Hay una base sólida de personas que mantienen el hábito lector tradicional. Pero también hay un país enorme que se queda en las redes sociales o en lecturas muy breves, no siempre por falta de interés, sino por falta de tiempo, de dinero o por simple agotamiento.
Lo cierto es que los datos no dejan duda, pues lejos de desaparecer, la lectura está cambiando de forma. Vive en los libros, pero también en el celular, en los chats, en las páginas rápidas, en los mangas y en las revistas. México sí lee. Lo que falta es que lea más y mejor.
