Con el inicio oficial de la temporada de huracanes el pasado 1 de junio, autoridades y especialistas en protección civil reiteran la importancia de prepararse con antelación, especialmente en regiones altamente vulnerables como el Caribe mexicano. Estados como Quintana Roo, Yucatán y Campeche enfrentan cada año la amenaza de tormentas tropicales y huracanes, que pueden derivar en lluvias intensas, vientos destructivos, inundaciones y cortes prolongados de servicios básicos.
La historia climática de la región confirma que no se trata de una posibilidad remota. Huracanes como Gilberto en 1988 y Wilma en 2005 marcaron a generaciones enteras por su fuerza devastadora y sus secuelas humanas, económicas y sociales. Por ello, las autoridades insisten: estar preparados no es una opción, sino una responsabilidad colectiva.
La Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) ha alertado que este 2025 podría ser una temporada particularmente activa en el Atlántico, debido al tránsito del fenómeno El Niño a condiciones de La Niña, lo que incrementa las probabilidades de ciclones más intensos y frecuentes. Según los pronósticos, se esperan entre 11 y 14 tormentas con nombre, de las cuales entre 5 y 7 podrían convertirse en huracanes, y al menos 3 podrían alcanzar categoría mayor.
Ante este panorama, el llamado es a la preparación y debe comenzar antes de que el primer sistema tropical se acerque. Revisar techos, limpiar desagües, identificar refugios temporales y contar con un plan familiar de emergencia son acciones básicas que pueden marcar la diferencia entre la seguridad y la tragedia.
A veces ya es muy tarde
La meteoróloga María del Carmen López subraya que “muchas personas esperan hasta que se emite una alerta roja para actuar, pero en ese momento ya es tarde para medidas preventivas efectivas. La anticipación es la mejor herramienta que tenemos”.
Las comunidades costeras y turísticas también deben tener planes específicos. En destinos como Cancún, Playa del Carmen o Cozumel, la coordinación entre hoteleros, autoridades y población flotante resulta fundamental. “El turismo no puede ser un factor de riesgo, sino parte de la solución si todos están informados y organizados”, señaló.
Además del trabajo institucional, la ciudadanía juega un rol decisivo. Preparar un botiquín, almacenar agua potable y alimentos no perecederos, y contar con documentos importantes en una mochila de emergencia puede parecer básico, pero es vital. También es clave mantenerse informados únicamente por fuentes oficiales, para evitar caer en rumores o noticias falsas que generan pánico innecesario.
A medida que la temporada avanza, recordar las lecciones del pasado y adoptar una cultura de prevención puede salvar vidas.
CONOCE LOS COLORES DE ALERTAMIENTO Y ACTÚA A TIEMPO
Durante la temporada de huracanes, conocer los colores del Sistema de Alerta Temprana para Ciclones Tropicales (SIAT-CT) es fundamental para tomar decisiones acertadas y proteger la vida. Este sistema, utilizado en todo México, permite a la población anticiparse al impacto de un fenómeno tropical con base en su trayectoria y cercanía.
Saber qué hacer en cada fase del alertamiento puede marcar la diferencia. Actuar con anticipación salva vidas y reduce los daños materiales.
El color azul indica vigilancia; hay un ciclón en formación o a larga distancia, y es momento de informarse y prepararse.
El verde sugiere acercamiento y preparación preventiva.
Con el amarillo, se activa la alerta por peligro moderado: es necesario revisar mochilas de emergencia y estar atentos a las indicaciones oficiales.
El naranja representa peligro alto: se deben suspender actividades y resguardarse.
El rojo indica peligro máximo; hay que permanecer en refugios seguros y no salir hasta que las autoridades lo indiquen.
MOCHILA DE EMERGENCIA, TU GRAN ALIADA
En medio de una temporada de huracanes activa, contar con una mochila de emergencia puede marcar la diferencia entre la seguridad y el riesgo. Este kit básico debe estar listo antes de que un fenómeno tropical toque tierra, especialmente en zonas vulnerables como el Caribe mexicano.
La mochila debe ser fácil de cargar y contener lo esencial para al menos 72 horas: agua embotellada, alimentos no perecederos, linterna, radio portátil con baterías, documentos importantes en bolsa plástica (INE, CURP, actas), botiquín de primeros auxilios, ropa, artículos de higiene personal, cargadores y power bank. También es importante incluir copia de llaves, dinero en efectivo, y en caso de tener mascotas, alimento y correa.
Las autoridades de Protección Civil recomiendan mantener esta mochila en un lugar visible y accesible, y revisar su contenido cada temporada para reponer artículos vencidos. Estar preparado no significa vivir con miedo, sino tener la tranquilidad de que, ante una emergencia, sabrás cómo actuar con rapidez.
PREPÁRATE ANTES Y DURANTE LA TEMPORADA DE HURACANES
• Prepara un plan familiar de protección civil. Define puntos de encuentro, rutas de evacuación y contactos de emergencia.
• Arma una mochila de emergencia. Incluye agua, alimentos no perecederos, linterna, baterías, radio, documentos importantes y medicinas.
• Refuerza tu vivienda. Revisa techos, ventanas y estructuras débiles; limpia canales y coladeras.
• Identifica el refugio temporal más cercano. Consulta con Protección Civil su ubicación y ruta de acceso.
• Mantente informado por medios oficiales. Sigue boletines del SMN, CNPC y autoridades estatales o municipales.
• Evita difundir rumores. Verifica la información antes de compartirla en redes sociales.
• Protege a tus mascotas. Ten lista una caja transportadora, alimento y agua para ellas.
• Carga celulares y power banks. Anticípate a posibles cortes de energía.
• Almacena agua potable. Al menos 2 litros por persona por día, durante 3 a 5 días.
• Respeta las indicaciones de evacuación. No pongas en riesgo tu vida ni la de los demás.
