Desde el pasado 15 de mayo, más de 7 mil 600 docentes de Yucatán mantienen un paro de “brazos caídos”, lo que ha dejado sin clases a más de 30 mil estudiantes en Mérida y municipios del interior del estado. Esto como parte del movimiento nacional magisterial que exige mejores condiciones laborales, aumento salarial y la derogación de la Ley del ISSSTE 2007.
En respuesta, el gobernador de Yucatán, Joaquín Díaz Mena, reconoció el impacto generado por la movilización, pero hizo un llamado a no comprometer el derecho a la educación de la infancia.
“Este movimiento ha generado preocupación entre los padres de familia, pero estamos trabajando para establecer un diálogo constructivo con los docentes”, expresó en un mensaje dirigido a la ciudadanía.
Docentes yucatecos endurecen postura
La protesta se intensificó este lunes, cuando miles de profesores de nivel básico decidieron no presentarse a sus centros de trabajo, afectando de forma directa el calendario escolar en planteles públicos.
Representantes del magisterio advirtieron que no regresarán a las aulas hasta recibir una respuesta clara al pliego petitorio entregado a las autoridades educativas.
En paralelo a las exigencias por mejores condiciones salariales y la regularización de pagos, el gremio también demanda la abrogación de la Ley del ISSSTE 2007, una reforma que consideran lesiva para su derecho a una pensión digna.
Frente a las demandas, Díaz Mena aseguró que su administración mantiene abiertas mesas de trabajo con los sindicatos, aunque advirtió que las soluciones deben ajustarse al marco presupuestal del estado.
“Entendemos sus demandas, pero necesitamos encontrar soluciones viables que no comprometan otros programas sociales prioritarios”, dijo el mandatario.
