Oficial: Tu CURP será biométrica, con foto y huellas; es obligatoria

Oficial: Tu CURP será biométrica, con foto y huellas; es obligatoria
Oficial: Tu CURP será biométrica, con foto y huellas; es obligatoria

Es oficial. El gobierno de México publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el decreto que establece la CURP con datos biométricos como documento de identidad obligatorio, incluyendo fotografía, las 10 huellas dactilares y el escaneo del iris de ambos ojos.

La forma en que los mexicanos acreditan su identidad está a punto de cambiar de manera fundamental. Este 16 de julio, la Presidencia de la República publicó en el DOF el decreto que reforma la Ley General de Población, haciendo oficial la creación de la Clave Única de Registro de Población (CURP) con fotografía y datos biométricos, la cual se convertirá en el documento de identificación oficial por excelencia en el país.

A partir de febrero de 2026, esta nueva CURP será la única fuente de identidad válida para realizar todo tipo de trámites oficiales, tanto en el sector público como en el privado, reemplazando en la práctica a otros documentos que hoy cumplen esa función.

¿Qué Datos Contendrá la Nueva CURP Biométrica?

La nueva identificación busca ser infalsificable y centralizar la información de cada ciudadano en un solo documento. Según lo publicado, contendrá los siguientes elementos:

  • Nombre y apellidos
  • Fecha y lugar de nacimiento
  • Género o sexo
  • Fotografía del rostro
  • Firma digitalizada
  • Datos biométricos, que incluyen:
    • Las 10 huellas dactilares.
    • El escaneo del iris de ambos ojos.
  • Un código QR que almacenará y encriptará toda esta información para su verificación.

La implementación será gradual. Aunque el trámite ya ha iniciado con pruebas piloto en algunos municipios de Veracruz, se espera que para febrero de 2026 todos los registros civiles del país estén equipados para expedir el nuevo documento.

La Estrategia Detrás del Anuncio: Crisis de Desaparecidos

Para justificar una recolección de datos biométricos de esta magnitud, el gobierno ha enmarcado la medida como una herramienta crucial para enfrentar una de las peores tragedias del país: la crisis de personas desaparecidas. Al vincular la nueva CURP con la facilitación de tareas de búsqueda e identificación humana, se crea un poderoso argumento emocional y moral.

Esta narrativa busca anticiparse y neutralizar las críticas sobre privacidad y vigilancia estatal. En lugar de un debate sobre el manejo de datos personales sensibles por parte del gobierno, la discusión pública se orienta hacia una solución para un problema que duele a miles de familias. Es una estrategia calculada para asegurar la aceptación social de una medida que, en otras circunstancias, generaría una fuerte oposición por sus implicaciones en materia de derechos digitales.

«A partir de febrero de 2026, la CURP biométrica será la única fuente de identidad de las personas, además los datos del documento facilitarán las tareas de búsqueda de las personas desaparecidas.» – Extracto del decreto.

Un Cambio de Poder Silencioso: Del INE a Gobernación

Más allá de la tecnología, la obligatoriedad de la CURP biométrica representa una recentralización fundamental del poder de identificación en México. Durante décadas, la credencial para votar expedida por el Instituto Nacional Electoral (INE), un órgano autónomo, ha sido el documento de identidad de facto para la mayoría de los mexicanos.

Con este decreto, la autoridad principal para certificar quién es quién se traslada del INE a la Secretaría de Gobernación (SEGOB), que es la entidad que controla el Registro Nacional de Población (RENAPO) y, por ende, la CURP. Este movimiento no es menor: concentra en el Poder Ejecutivo el control sobre la base de datos de identidad más completa y sensible de toda la población.

Este cambio estructural tiene profundas implicaciones a largo plazo para la autonomía de las instituciones, la seguridad de los datos personales y abre la puerta a un potencial uso político o de control social de dicha información, al eliminar el contrapeso que representaba un organismo autónomo como el INE en la gestión de la identidad ciudadana.

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