El sector de telecomunicaciones y radiodifusión ha sido un eje fundamental para el desarrollo económico y social en México. Sin embargo, la reciente reforma constitucional que introduce la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT) promete un cambio estructural que plantea riesgos y oportunidades para la industria.
¿Qué implica la reforma en telecomunicaciones?
A partir de 2025, el nuevo marco institucional redistribuirá las responsabilidades que anteriormente recaían en el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT):
- ATDT: Asumirá funciones de política pública en telecomunicaciones y transformación digital.
- SICT: Gestionará el espectro radioeléctrico y los cambios en concesiones.
- Nuevo organismo de competencia económica: Supervisará la equidad en el mercado.
Aunque esta reestructuración busca modernizar el sector, la fragmentación de funciones podría complicar la coordinación entre los nuevos actores.
Principales riesgos de la reforma
1. Fragmentación y conflictos competenciales
La división de responsabilidades entre la ATDT, la SICT y el nuevo organismo puede dar lugar a conflictos jurisdiccionales, duplicidades y la temida “doble ventanilla”, un problema histórico en México que afecta la eficiencia regulatoria.
2. Pérdida de capital humano especializado
La transición institucional podría generar una fuga de talento técnico del IFT, debilitando la capacidad de los nuevos organismos para responder a los retos del sector.
3. Asignación presupuestal desigual
- El IFT enfrentará una reducción del 70.2% de su presupuesto para su liquidación.
- La ATDT comenzará con un presupuesto de $3,010 millones de pesos, pero su éxito dependerá de la capacidad de ejecutar estos recursos de manera eficiente.
4. Falta de legislación secundaria
Sin una normativa clara que defina las funciones y relaciones entre las nuevas instituciones, se corre el riesgo de ineficiencias y vacíos regulatorios.
Oportunidades para el sector
Aunque la reforma presenta desafíos significativos, también abre la puerta a oportunidades importantes:
- Transformación digital: La centralización de funciones bajo la ATDT podría acelerar proyectos de modernización en conectividad, ciberseguridad y economía de datos.
- Inclusión tecnológica: Un enfoque eficiente en políticas públicas podría cerrar brechas digitales, llevando servicios esenciales a comunidades marginadas.
- Mayor innovación: Si se ejecuta correctamente, la reforma podría fomentar un ecosistema competitivo e innovador que beneficie a los consumidores.
Claves para una implementación exitosa
Para que la reforma cumpla con sus objetivos, es fundamental:
- Definir una legislación secundaria robusta: Garantizar la claridad en las funciones de cada organismo y resolver posibles conflictos competenciales.
- Fortalecer la coordinación institucional: Evitar duplicidades y fomentar la colaboración entre la ATDT, la SICT y el nuevo organismo de competencia económica.
- Retener talento especializado: Diseñar incentivos para que el capital humano del IFT pueda integrarse en los nuevos organismos.
- Monitorear la ejecución presupuestal: Asegurar que los recursos asignados a la ATDT se utilicen de manera eficiente y transparente.
Conclusión: ¿hacia un avance o una regresión?
La reforma en telecomunicaciones y radiodifusión tiene el potencial de modernizar un sector estratégico para México. Sin embargo, si no se aborda con precisión y coordinación, los riesgos de fragmentación y retroceso son significativos.
El éxito de esta transformación dependerá de cómo se implementen las nuevas estructuras y de la capacidad de los actores involucrados para priorizar la eficiencia y la competitividad. México está en una encrucijada, y el manejo adecuado de esta reforma determinará si el país avanza hacia un futuro digital más inclusivo o queda atrapado en conflictos regulatorios.
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