Desde las 11:00 horas de este jueves 25 de septiembre, madres, padres y normalistas de Ayotzinapa comenzaron a congregarse frente al Campo Militar Número Uno en la Ciudad de México. Esta protesta marca el onceavo aniversario de la desaparición forzada de 43 estudiantes en Iguala, Guerrero, un caso que sigue resonando en la memoria colectiva del país.
Cambio de planes y estrategia de protesta
Originalmente prevista en la Fiscalía General de la República (FGR), la manifestación se trasladó a las instalaciones de la Secretaría de la Defensa Nacional. Los normalistas llegaron en camiones desde Guerrero, mostrando coordinación y determinación para visibilizar su exigencia de justicia.
Derribo de la puerta y quema de camión
Durante la protesta, un camión fue utilizado para derribar la puerta número 1 del Campo Militar. Tras lanzar cohetes y petardos, los manifestantes incendiaron el vehículo, que quedó incrustado en la entrada. Este acto simbólico reforzó la intensidad de su mensaje y visibilizó la frustración ante la falta de justicia para los 43 estudiantes desaparecidos.
Mitin y memoria de los 43 estudiantes
Previo a la acción directa, los manifestantes realizaron un breve mitin en el que recordaron a los jóvenes desaparecidos. Padres y madres reiteraron su demanda de justicia, enfatizando que la búsqueda de verdad y reparación sigue siendo urgente. La protesta combinó el recuerdo histórico con acciones que llamaron la atención de la opinión pública.
Impacto social y cobertura mediática
El acto fue ampliamente cubierto por medios nacionales e internacionales, destacando la importancia de mantener vivo el recuerdo de los desaparecidos. Analistas señalan que este tipo de manifestaciones refleja la persistente indignación social y la necesidad de avances reales en derechos humanos en México.
