La península de Yucatán es uno de los principales motores turísticos de México, con millones de visitantes nacionales e internacionales cada año. Sin embargo, los datos más recientes muestran que esta afluencia no necesariamente se traduce en visitas a museos, lo que abre una brecha entre el turismo y el consumo cultural en la región.
De acuerdo con la Estadística de Museos 2025, elaborada por el Inegi, en todo el país se registraron 52.2 millones de visitantes a estos recintos. No obstante, casi la mitad de esa afluencia se concentró en la Ciudad de México.
En contraste, los estados de la península de Yucatán presentaron cifras más modestas. Yucatán reportó 22 museos con 888 mil visitantes, Quintana Roo 13 museos con 534 mil visitantes y Campeche 19 museos con poco más de 330 mil asistentes durante 2025.
Estos números resultan llamativos si se consideran los niveles de turismo que recibe la región. Destinos como Cancún, la Riviera Maya o Mérida atraen a millones de personas cada año, impulsados por sus playas, zonas arqueológicas y oferta gastronómica.
A pesar de este flujo constante de visitantes, los museos no figuran entre las principales actividades que realizan los turistas. La diferencia entre el volumen de viajeros y la asistencia a estos espacios culturales evidencia una desconexión entre ambos sectores.
¿Quiénes van a los museos?
El perfil de quienes visitan museos también aporta pistas sobre este fenómeno. Más del 60 por ciento de las personas encuestadas cuenta con estudios de nivel superior, lo que sugiere que estos espacios siguen siendo frecuentados principalmente por un público con mayor formación académica.
Además, ocho de cada diez visitantes acudieron por primera vez en el último año, lo que indica una baja recurrencia. Este dato puede reflejar que las visitas a museos no forman parte de hábitos constantes, ni siquiera entre quienes ya han tenido contacto con ellos.
Otro elemento a considerar es el tiempo de permanencia. Más de la mitad de los visitantes permanece menos de una hora en el museo, lo que sugiere recorridos rápidos y posiblemente una experiencia limitada en términos de profundidad.
En cuanto a las razones para no asistir, la falta de difusión y el desconocimiento del contenido de los museos aparecen como los principales obstáculos. Esta situación podría ser especialmente relevante en destinos turísticos, donde la oferta cultural compite con actividades de ocio más visibles.
Los datos también muestran que la principal vía para conocer un museo es la recomendación de amigos o familiares, por encima de canales institucionales o estrategias de promoción. Esto indica que la difusión formal podría no estar alcanzando a una parte importante del público potencial.
Un gran reto para autoridades
En la península de Yucatán, donde el turismo representa una de las principales actividades económicas, estos factores adquieren una dimensión particular. La presencia de visitantes nacionales e internacionales abre una oportunidad para fortalecer el vínculo entre el turismo y la oferta museística.
La información disponible permite observar que, aunque existe infraestructura cultural en la región, su aprovechamiento en el contexto turístico aún es limitado. El reto consiste en entender cómo integrar estos espacios dentro de la experiencia de quienes visitan el sureste mexicano, en un entorno donde la competencia por la atención del visitante es constante.
