Era agosto de 2025 cuando México dio un golpe en la mesa del comercio internacional: superó a Estados Unidos como segundo destino de carne de res brasileña. La noticia corrió rápido, pues no se trataba solo de estadísticas, sino de un cambio en la geopolítica alimentaria de la región.
La Asociación Brasileña de la Industria Exportadora de Carne (Abiec) confirmó que, en apenas 25 días de agosto, Brasil exportó 10,200 toneladas de carne a México, por un valor de 58.8 millones de dólares.
El factor Trump y los nuevos aranceles
Mientras México ascendía en el ranking, Estados Unidos retrocedía. Los aranceles impuestos por Donald Trump, que añadieron un 50% extra al 26.4% ya existente, redujeron los envíos a tan solo 7,800 toneladas, por 43.6 millones de dólares.
Este cambio abrió un espacio que México supo aprovechar. Con un consumo creciente de carne de res y una política de diversificación de proveedores, nuestro país encontró en Brasil un socio confiable y competitivo.
México: de cliente a socio estratégico
Los datos de Abiec son reveladores: de enero a julio de 2025, México importó 67,659 toneladas de carne brasileña, casi tres veces más que en el mismo periodo de 2024.
El propio presidente de Abiec, Roberto Perosa, subrayó que el objetivo es aumentar el número de frigoríficos autorizados para exportar a México, garantizando seguridad alimentaria y consolidando la alianza bilateral.
“Estados Unidos sigue siendo importante, pero México se está convirtiendo en un pilar estratégico para la agroindustria brasileña”, declaró Perosa.
De la competencia al equilibrio comercial
Si bien algunos analistas se preguntan si México reemplazará a Estados Unidos como destino prioritario, Abiec insiste en que no se trata de sustitución.
Más bien, el movimiento refleja una tendencia: México diversifica sus proveedores y asegura que su mercado interno no dependa de un solo país. Esto no solo impacta en el sector cárnico, sino en otros productos como pollo, cerdo, café, soja y madera brasileña.
Una relación en crecimiento
En 2024, Brasil representó 23.5% de las importaciones mexicanas de carne de res. Hoy, con la consolidación de 2025, México no solo se posiciona como un comprador clave, sino que envía un mensaje: está listo para ser un actor central en el comercio agroalimentario mundial.
Con el consumo interno al alza y el reto de mantener precios accesibles, el acuerdo con Brasil no es solo una cifra: es un símbolo de confianza bilateral.
