México necesita modernizar su defensa en un mundo de crecientes tensiones

La vigilancia aérea y marítima es crucial para la seguridad nacional. México debe invertir en tecnología y aprender de modelos como el de Canadá.

La geopolítica global se enfrenta a un momento crítico. Con guerras activas en Europa y Medio Oriente, y tensiones crecientes en Asia, el mundo parece estar inmerso en una Nueva Guerra Fría. Este entorno ha llevado a un incremento global del 12% en los presupuestos de defensa, marcando un cambio drástico frente a las décadas anteriores.

En este contexto, México, tradicionalmente comprometido con la neutralidad y el pacifismo, debe fortalecer su capacidad para vigilar y proteger su espacio aéreo y marítimo. Esto no implica un militarismo agresivo, sino garantizar una defensa nacional básica y eficiente.

La urgencia de modernizar la vigilancia aérea

Actualmente, México depende de una red limitada de cuatro radares AN/TPS-78, con más de 12 años de operación y cobertura centrada en el sureste del país. La frontera norte, crucial para la seguridad, requiere apoyo externo de Estados Unidos para su vigilancia.

Medidas necesarias para fortalecer la vigilancia aérea:

  1. Ampliar la red de radares: Incorporar al menos cinco nuevos sistemas para cubrir el centro y norte del país.
  2. Actualizar plataformas aéreas: Modernizar los tres aviones EMB-145 en operación desde hace 20 años y adquirir al menos dos más.
  3. Reemplazar flota supersónica: Sustituir los siete F-5 del Escuadrón 401 por 24 aviones modernos.

Estas mejoras permitirían aumentar la cobertura del espacio aéreo mexicano en un 70%, garantizando mayor autonomía en la detección y respuesta ante amenazas.

La protección de los litorales: una tarea pendiente

Con más de 11,000 kilómetros de litorales, México enfrenta retos significativos en la vigilancia marítima. La Armada de México requiere una renovación profunda de su infraestructura y flota.

Requerimientos mínimos:

  • Fragatas ligeras: Al menos siete para garantizar presencia en aguas profundas.
  • Patrullas oceánicas: Doce unidades para la protección costera.
  • Aviones de patrulla marítima: Seis aeronaves para monitoreo continuo.
  • Capacidades antisubmarinas: Desarrollar tecnología y estrategias específicas.

Además, la incorporación de dos barcos de reabastecimiento y helicópteros especializados fortalecería la capacidad operativa en misiones de largo alcance.

Un enfoque inteligente: inversión con compensaciones industriales

Modernizar la defensa implica una inversión considerable, estimada en 10 a 12 mil millones de dólares (MMDD) para el periodo 2024-2030. Sin embargo, este gasto puede transformarse en una oportunidad económica si se adopta una estrategia de compensaciones industriales y tecnológicas.

El ejemplo de Canadá:

Canadá planea renovar su flota de combate con 88 aviones F-35, además de incorporar fragatas, corvetas y submarinos, con una inversión proyectada de 73 MMDD. Lo innovador de su enfoque es la localización de la producción y tecnología, asegurando beneficios directos para su economía.

México podría seguir este modelo para:

  • Crear empleos en sectores industriales y tecnológicos.
  • Fortalecer la innovación y transferencia de tecnología.
  • Garantizar que el gasto en defensa impulse el desarrollo económico.

Pacifismo no significa debilidad

La neutralidad histórica de México no debe confundirse con estar desarmado. En un mundo donde las tensiones crecen y la tecnología avanza rápidamente, proteger el espacio aéreo y marítimo es una necesidad estratégica.

La inversión en defensa no solo garantizará la soberanía nacional, sino que también puede convertirse en un motor de desarrollo económico si se implementa con visión y estrategia. Es momento de actuar y planificar un México más seguro y autónomo.

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