México, líder en consumo de refrescos: una alerta de salud nacional

México, líder en consumo de refrescos: una alerta de salud nacional
México, líder en consumo de refrescos: una alerta de salud nacional

En México, siete de cada diez niños o adolescentes consumen refrescos de forma habitual, incluso en la primera comida del día. Este dato, compartido en la conferencia matutina de Palacio Nacional por el secretario de Salud, David Kershenobich, refleja una problemática profunda: la normalización del consumo de bebidas azucaradas en la vida cotidiana.

Lejos de ser un hábito inofensivo, esta práctica está relacionada con las dos principales causas de mortalidad en el país: enfermedades cardiovasculares y diabetes mellitus.

El costo humano de la adicción al azúcar

Según la Secretaría de Salud, una botella de refresco de 600 ml contiene hasta 15 cucharaditas de azúcar. Ese exceso explica por qué el año pasado México registró 192 mil muertes por enfermedades cardiovasculares y más de 112 mil decesos por diabetes.

El secretario alertó: “No se trata solo de las muertes, sino de cómo viven esas personas antes de fallecer. Muchas pasan hasta diez años con discapacidad y complicaciones graves”.

Entre esas complicaciones está el aumento en la necesidad de hemodiálisis, un tratamiento de entre 4 y 6 horas varias veces a la semana, indispensable cuando los riñones dejan de funcionar. En 1993 apenas se realizaban 20 mil procedimientos; en 2019 la cifra superó los 100 mil.

El mito de los refrescos “light” y “cero”

Aunque el mercado ofrece alternativas como refrescos light o cero, los especialistas advierten que también implican riesgos. Estudios revelan que aumentan entre 23% y 31% la probabilidad de infarto o hemorragia cerebral.

Además, alteran la microbiota intestinal: destruyen bacterias protectoras y fomentan otras dañinas que pueden detonar enfermedades metabólicas. Es decir, no son una opción inocua.

Una crisis que empieza en la infancia

El problema no se limita a los adultos. El consumo excesivo de azúcar hace que cuatro de cada diez menores de edad en México presenten sobrepeso u obesidad. Los niños mexicanos obtienen más del 10% de su energía diaria de azúcares, por encima de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Kershenobich lo resumió con una pregunta que resuena como un llamado a la acción:

“¿Después de escuchar esto, te tomarías un refresco diario?”

Campañas para cambiar el futuro

El gobierno federal ya puso en marcha la campaña “Vive feliz, vive saludable”, enfocada en niños y adolescentes, para reducir el consumo de refrescos y comida chatarra. Sin embargo, el reto es mayor: el cambio debe extenderse a toda la población adulta.

El consumo masivo de refrescos en México no solo refleja un problema cultural, sino una emergencia de salud pública que exige políticas preventivas, impuestos efectivos, educación alimentaria y alternativas saludables al alcance de todos.

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