México frente a Trump: migración, recursos y el desafío de una nueva relación bilateral

La relación México-EE. UU. enfrenta desafíos históricos: migración, fentanilo y recursos limitados en la nueva administración de Claudia Sheinbaum.

Los primeros días de la administración de Claudia Sheinbaum han marcado un cambio en el discurso y la estrategia de México hacia Estados Unidos, particularmente frente a la inminente llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

En semanas recientes, el gobierno mexicano ha enfatizado términos como “colaboración” y “coordinación”, especialmente en temas de investigación e inteligencia conjunta. Este nuevo enfoque responde no solo a las demandas del vecino del norte, sino también a desafíos transnacionales que involucran al fentanilo, el crimen organizado y la creciente influencia de China en la región.

Sin embargo, el cambio discursivo no es suficiente. La asignación de recursos y las políticas migratorias son los verdaderos indicadores del compromiso del gobierno mexicano.

El gran reto: una crisis migratoria sin precedentes

La política de deportación de Trump, incluso en su versión más moderada, podría empujar a cientos de miles de personas hacia México. En el peor de los casos, millones de mexicanos y migrantes de otras nacionalidades podrían ser forzados a regresar o quedar varados en nuestro territorio.

Este escenario, que impactará tanto a migrantes centroamericanos como a familias mexicanas deportadas, pondrá una presión sin precedentes sobre la infraestructura migratoria del país.

Un sistema migratorio colapsado

El panorama no es alentador:

  • El presupuesto 2025 incluye recortes significativos al Instituto Nacional de Migración (INM) y a la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar).
  • Con un presupuesto de apenas 2 millones de dólares anuales, la Comar enfrenta una tarea titánica e imposible de cumplir bajo estas condiciones.

La falta de inversión en albergues y servicios consulares, combinada con la ausencia de expertos en migración en puestos clave, agrava aún más la situación.

Una red migratoria en crisis: los costos del desinterés

Los efectos de esta crisis no solo recaen en los migrantes, sino también en las comunidades mexicanas:

  • Albergues saturados: Las condiciones inhumanas exponen a los migrantes a extorsión, esclavitud sexual y violencia.
  • Déficit en consulados: Los mexicanos deportados no encontrarán apoyo adecuado en los consulados, que carecen de personal y recursos suficientes.
  • Fronteras vulnerables: Sin infraestructura adecuada, México se convierte en un terreno fértil para el crimen organizado, que explota a los migrantes y controla rutas de trasiego.

La relación México-EE. UU.: fentanilo y geopolítica

Además de la crisis migratoria, la lucha contra el fentanilo y la presencia de China en México son temas prioritarios en la relación bilateral. En este contexto:

  • México ha intensificado operativos antidrogas, incluyendo el histórico decomiso de una tonelada de pastillas de fentanilo en Sinaloa.
  • La cooperación en seguridad se ha fortalecido, pero requiere mayores recursos para sostenerse en el tiempo.

A pesar de estos avances, la presión por resultados por parte de EE. UU. será constante, y México no puede permitirse fallar en temas tan delicados.

¿Qué debe hacer México?

Para enfrentar los retos migratorios y geopolíticos, México necesita un enfoque integral que incluya:

  1. Aumento en el presupuesto migratorio: Modernizar albergues, fortalecer la Comar e invertir en infraestructura consular.
  2. Políticas migratorias sostenibles: Crear programas que integren a los deportados y apoyen a las comunidades receptoras.
  3. Cooperación real con EE. UU.: Insistir en que la reducción de la demanda de fentanilo sea una prioridad para Washington.
  4. Preparación estratégica: Colocar a expertos en migración en posiciones clave para diseñar soluciones efectivas.

Una responsabilidad compartida, pero urgente

El regreso de Trump al poder supone un desafío monumental para México, tanto en términos migratorios como en su relación bilateral. La presidenta Sheinbaum ha dado señales de entender la gravedad del problema, pero los recortes presupuestales y la falta de preparación en áreas clave son señales preocupantes.

México debe actuar con rapidez y decisión, asegurando que las políticas públicas reflejen el compromiso con las comunidades afectadas y la estabilidad regional.

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