El 19 de septiembre no es un día cualquiera en México: es un recordatorio de la importancia de estar preparados. Este 2025, Veracruz volvió a demostrar su compromiso con la prevención sísmica, reuniendo a más de 500 mil personas y 9 mil 759 inmuebles en el Segundo Simulacro Nacional.
La escena fue impactante: oficinas, escuelas, hospitales y comercios interrumpieron sus actividades para sumarse al ejercicio, mientras las alarmas sísmicas recordaban a todos que la cultura de la prevención salva vidas.
Veracruz: líder en cultura de prevención sísmica
De acuerdo con la Secretaría de Protección Civil, la hipótesis planteó un sismo de magnitud 8.1 con percepción media en toda la entidad. La activación de los protocolos fue inmediata, mostrando la coordinación entre autoridades federales, estatales, municipales, instituciones educativas, empresas y ciudadanía.
Con 548 mil 114 personas registradas, Veracruz se posiciona como una de las entidades más activas en materia de protección civil.
Preparación en lenguas indígenas y capacitaciones
El éxito del simulacro no se debió únicamente al día del ejercicio. Previo al evento, se realizaron 11 capacitaciones virtuales y dos presenciales, además de asesorías a 30 inmuebles públicos y privados.
Lo más destacado fue la difusión en lenguas indígenas, garantizando que comunidades rurales y originarias también tuvieran acceso a la información vital para actuar durante una emergencia.
Lecciones aprendidas: la unión salva vidas
Los simulacros no solo son prácticas; representan la diferencia entre el caos y la organización en un desastre real. En Veracruz, familias enteras participaron con disciplina, maestros lideraron a sus alumnos y brigadistas guiaron evacuaciones con precisión.
El resultado no fue solo un número de participantes, sino la confirmación de que la preparación colectiva fortalece a toda la comunidad.
Veracruz y su papel en la prevención nacional
En un país con antecedentes dolorosos de terremotos, Veracruz se perfila como ejemplo de cómo una sociedad organizada puede reducir riesgos. La participación masiva del Segundo Simulacro Nacional 2025 envía un mensaje claro: la prevención es tarea de todos.
La meta no es únicamente cumplir con un protocolo, sino construir una cultura de resiliencia, donde cada habitante sepa cómo actuar en los primeros segundos tras una emergencia.
