La madrugada en Kiev ya no se mide solo por los bombardeos. También por la diplomacia. Mientras las sirenas interrumpen la rutina de millones, el gobierno ucraniano libra otra batalla: asegurar garantías de seguridad internacionales que permitan resistir y, algún día, reconstruir.
Sergiy Kyslytsya, viceministro de Exteriores, lo resume como un “momento decisivo”. En entrevista con Reuters, aseguró que Ucrania está “avanzando” en conversaciones con Estados Unidos y Europa para alcanzar compromisos jurídicamente vinculantes que fortalezcan su defensa frente a Rusia.
Un momento decisivo con Estados Unidos
El funcionario subrayó que un acuerdo bilateral con Washington es esencial. El respaldo de Donald Trump, a quien describió como clave en este proceso, representa para Kiev la posibilidad de consolidar un escudo diplomático, financiero y militar.
“La disuasión creíble requiere compromisos claros”, dijo Kyslytsya, destacando que EE.UU. aporta no solo armamento, sino inteligencia y logística, elementos imposibles de reemplazar en el corto plazo.
Europa entre la solidaridad y las “decisiones difíciles”
Aunque reconoció que los europeos son “los mejores amigos” de Ucrania, Kyslytsya lanzó una advertencia:
“Si Europa quiere seguridad, debe tomar decisiones difíciles”.
El viceministro pidió a los gobiernos explicar a sus ciudadanos por qué su bienestar depende de la resistencia de Kiev. Y advirtió que el presidente ruso, Vladimir Putin, no se detendrá en la frontera:
“Ahora es el momento de actuar con audacia”.
Ucrania intensifica ataques contra la energía rusa
En paralelo, Kiev continúa presionando a Moscú en el frente económico. Superada en número en el campo de batalla, Ucrania recurre cada vez más al uso de drones de largo alcance contra refinerías e infraestructura energética rusa.
“Continuaremos hasta que Rusia muestre señales de negociación”, afirmó Kyslytsya.
Aunque admite que un colapso económico ruso es improbable en el corto plazo, insiste en que aumentar el costo del régimen es esencial para inclinar la balanza.
Diplomacia y resistencia: la doble estrategia de Kiev
Tras más de tres años y medio de guerra, Ucrania enfrenta el desgaste social. Encuestas revelan que algunos ciudadanos apoyan un cese al fuego, aunque la mayoría rechaza entregar territorios ocupados.
Kyslytsya, que participó en las negociaciones de Estambul a inicios de año, representa la faceta más pragmática de la diplomacia ucraniana: consolidar apoyos, sostener la defensa y evitar concesiones que comprometan la soberanía.
