Los logran acuerdos alcanzados entre agricultores, transportistas y el Gobierno de México marcaron un punto decisivo en el conflicto que mantuvo bloqueos carreteros durante varios días. Tras 13 horas de negociación en la Secretaría de Gobernación, los líderes de ambos sectores anunciaron que levantarían las manifestaciones después de que se formalizaron varios compromisos urgentes relacionados con pagos atrasados, seguridad en carreteras y la polémica Ley General de Aguas.
La presión social, sostenida desde el lunes, permitió destrabar un escenario que había afectado la movilidad nacional y generado un amplio debate sobre la situación real del campo y del transporte en el país.
Logran acuerdos en pagos y mesas de trabajo
Baltazar Valdez, dirigente del Frente Nacional para el Rescate del Campo (FNRC), informó que logran acuerdos con la Secretaría de Agricultura y la Secretaría de Gobernación. Este documento marcó el cierre de una etapa de confrontación que paralizó carreteras y frenó el tránsito de mercancías y servicios.
Las exigencias principales de los productores rurales —pagos pendientes, precios justos y freno a la nueva Ley General de Aguas— fueron finalmente escuchadas en una negociación que abre espacio para soluciones más profundas a mediano plazo.
Uno de los puntos fundamentales es el compromiso del gobierno para liquidar los pagos atrasados de los apoyos para maíz y trigo, un tema que había generado frustración, incertidumbre económica y falta de liquidez entre miles de familias campesinas.
Para ellas, que logran acuerdos significa más que una victoria temporal; representa la posibilidad de sostener la producción y evitar el abandono de tierras ante la falta de recursos. La continuidad de estas cosechas es vital no solo para la economía regional, sino también para la seguridad alimentaria del país.
Además, se estableció una mesa de trabajo permanente que abordará los precios de garantía, los mecanismos de comercialización agrícola y la polémica Ley General de Aguas. La aprobación de esta ley preocupa a los productores debido a que centralizaría la redistribución de concesiones en la Conagua, eliminando la posibilidad de intercambios entre particulares. Este cambio normativo podría alterar por completo la dinámica productiva, por lo que ahora que logran acuerdos, los agricultores buscan mantener una vigilancia activa sobre los avances legislativos.
Otro punto relevante fue incluir entre los temas de discusión la solicitud de excluir granos básicos y oleaginosas de la próxima revisión del T-MEC prevista para 2026.
Aunque este punto aún no está resuelto, el hecho de que se haya integrado en la agenda demuestra que los productores logran acuerdos que podrían influir en decisiones comerciales de gran impacto. La balanza agrícola entre México, Estados Unidos y Canadá sigue siendo una batalla desigual, y los subsidios del norte continúan representando un desafío para la competitividad del campo mexicano.
Seguridad en carreteras y compromisos para transportistas
En cuanto a los transportistas, los logran acuerdos se centraron principalmente en reforzar la seguridad en carreteras, una demanda repetida ante el aumento de robos, secuestros y desapariciones de operadores.
David Estévez, presidente de la Asociación Nacional de Transportistas (ANTAC), reconoció que, aunque no están completamente satisfechos, confían en que las medidas anunciadas se traduzcan en una disminución real de los ataques que enfrentan en cada ruta. Es un primer paso para atender una crisis que ha vulnerado tanto a operadores como a las empresas que dependen del transporte terrestre.
La Secretaría de Gobernación confirmó la instalación de tres mesas de trabajo: una enfocada en seguridad carretera, otra en la Ley de Aguas y una más en temas específicos del campo.
Con esta estructura, el gobierno busca responder simultáneamente a las problemáticas urgentes de cada sector. También informó que se implementarán nuevas acciones institucionales en distintos estados para reducir riesgos, atender denuncias y acelerar las respuestas ante emergencias en carretera.
A partir de los compromisos firmados, los manifestantes acordaron retirar de inmediato los bloqueos carreteros que mantenían activos en varios estados. Estos cierres habían afectado la circulación de millones de personas, retrasado la entrega de mercancías y complicado el paso de ambulancias y servicios esenciales. Que finalmente logran acuerdos permitió restablecer el libre tránsito y reducir el impacto económico que comenzaba a ampliarse día con día.
Aunque el desbloqueo de carreteras representa un alivio inmediato, tanto agricultores como transportistas reconocen que la lucha apenas inicia. Los puntos acordados requieren seguimiento constante, evaluación y, sobre todo, voluntad política para convertirse en soluciones estables. Los productores señalan que el tema del agua será uno de los más complejos, pues la regulación hídrica define la viabilidad de comunidades enteras cuya economía depende directamente de sus cultivos.
Para el sector transportista, el reto estará en verificar que los operativos, protocolos y estrategias de seguridad realmente reduzcan los delitos que día a día enfrentan sus operadores. En regiones donde las carreteras se han convertido en zonas de riesgo, que por fin logran acuerdos ofrece una oportunidad para reconstruir la confianza y mejorar las condiciones laborales de quienes recorren las rutas más peligrosas del país.
En términos generales, los logran acuerdos representan un avance significativo para visibilizar problemáticas que por años fueron relegadas.
Más allá del impacto inmediato, estos compromisos demuestran que la presión organizada sigue siendo un instrumento efectivo para forzar a las autoridades a atender demandas que afectan directamente a millones de familias. La negociación marca el inicio de una nueva fase en la que el seguimiento puntual será clave para garantizar que las promesas no se queden en papel.
Con el retiro de los bloqueos y la instalación de mesas de trabajo, agricultores y transportistas entran en una etapa donde el diálogo y la supervisión continua serán esenciales para transformar compromisos en realidades palpables. El proceso será largo, pero que logran acuerdos hoy abre una puerta hacia soluciones más estables y hacia la construcción de políticas públicas que respondan verdaderamente a las necesidades del campo y del transporte nacional.
