Una nueva figura viral ha nacido en redes sociales y su apodo ya está en boca de todos: “Lady Tamales”. El nombre lo ganó una mujer en Jalisco que protagonizó un altercado con una vendedora ambulante de tamales, a quien le exigió con insultos que moviera su puesto para que pudiera salir con su auto. El problema escaló rápidamente hasta llegar a la violencia física y al derribo del negocio ambulante, todo captado en un video que se difundió ampliamente en TikTok y otras plataformas.
El episodio, que desató una oleada de indignación, ha puesto nuevamente sobre la mesa el debate sobre la tolerancia social, el respeto a los vendedores ambulantes y el papel de las redes en la exposición pública de actos reprobables. Aunque algunos defendieron a la mujer, la mayoría de los comentarios fueron en su contra.
Todo comenzó por un estacionamiento
El video muestra a la mujer, que aparentemente se había estacionado mal, acercarse al puesto de tamales instalado en una acera. La situación se vuelve tensa cuando exige con gritos y groserías que el puesto se retire para que ella pueda sacar su coche. Usuarios en redes señalaron que el problema comenzó por la forma en que estacionó su auto, muy cerca de otro vehículo, lo que complicaba la salida incluso sin el puesto presente.
En el clip se escucha claramente a la mujer gritar: “Muévete hija de tu pta madre, no puedo salir, estúpida”*, mientras forcejea con un hombre que intenta evitar que dañe el puesto. A pesar de los intentos de contenerla, la mujer derriba el contenedor de tamales, esparciendo la mercancía por el suelo.
Una agresión que indignó a TikTok
La escena fue grabada por testigos y publicada en TikTok, donde rápidamente se viralizó bajo el hashtag #LadyTamales. En los comentarios, miles de usuarios expresaron su molestia, no solo por la agresión verbal y física, sino por la falta de empatía hacia la vendedora, quien en ningún momento reaccionó con violencia.
La comerciante explicó a los presentes que había dejado suficiente espacio para que la señora saliera y que incluso esperó pacientemente a que lo hiciera. Pero la actitud de la mujer no cambió, y tras volcar el puesto de tamales, se subió a su vehículo y huyó del lugar sin enfrentar consecuencias en ese momento.
Usuarios pidieron a las autoridades que investiguen y sancionen este tipo de comportamientos, argumentando que reflejan una actitud de prepotencia y desprecio hacia el trabajo informal, que en muchas ocasiones es el único sustento de miles de familias.
Intentan identificar a “Lady Tamales”
La viralización del video motivó a internautas a investigar la identidad de la mujer. Algunas publicaciones señalaron que presuntamente trabajaría en el restaurante “México Lindo” en Guadalajara, aunque hasta ahora no existe confirmación oficial ni declaración del establecimiento al respecto.
Lo cierto es que la exposición de su rostro en redes sociales ha provocado un linchamiento digital, una práctica común en México cuando se viraliza un hecho que genera repudio colectivo. Si bien la mayoría de los comentarios fueron negativos, hubo también algunas personas que la defendieron, argumentando que los ambulantes ocupan la vía pública sin permisos.
Sin embargo, la balanza de la opinión pública se inclinó claramente hacia la solidaridad con la vendedora, resaltando la violencia desproporcionada del acto y el daño económico causado por el derribo de su mercancía.
Más allá del escándalo viral
Este tipo de eventos reflejan un problema más profundo: la tensión social entre automovilistas, comerciantes informales y autoridades en espacios urbanos saturados. Mientras unos defienden el derecho a transitar libremente, otros señalan que la falta de oportunidades laborales formales hace que muchas personas dependan de negocios informales como los puestos de tamales.
Lo preocupante en este caso no es solo el hecho viral, sino la normalización de la violencia contra trabajadores informales, que son frecuentemente agredidos o desplazados por motivos similares. El video de “Lady Tamales” es apenas uno más en una larga lista de incidentes similares registrados en distintas ciudades del país.
Consecuencias de la viralización
Por ahora no se tiene información oficial sobre denuncias formales, pero la vendedora pidió en el lugar que se llamara a la policía. En redes, muchos exigieron que la mujer enfrente consecuencias legales por daños a propiedad ajena y agresión verbal.
Este caso sirve como recordatorio de que la visibilidad que otorgan las redes sociales puede generar justicia social espontánea, pero también linchamientos que cruzan los límites éticos. La historia de “Lady Tamales” no solo revela un momento de furia mal canalizada, sino también una sociedad polarizada, cansada de abusos y desigualdades cotidianas.
