La captura de Ismael “El Mayo” Zambada el 25 de julio de 2024 marcó un punto de inflexión en la historia del narcotráfico en México. Como cofundador del Cártel de Sinaloa, su influencia era indiscutible. Sin embargo, antes de su arresto, “El Mayo” había concebido un plan audaz para pacificar Sinaloa y, potencialmente, todo México.
Un plan para la paz
Según el periodista Diego Enrique Osorno, Zambada propuso una reforma profunda al sistema de justicia mexicano. Su idea central era implementar un sistema de justicia transicional que permitiera a él y a otros líderes del narcotráfico reconocer sus crímenes, ofrecer reparaciones a las víctimas y comprometerse a no reincidir. A cambio, las condenas no superarían los siete años de prisión.
La traición y la caída
A pesar de sus intenciones, el plan de “El Mayo” no se concretó. Fue traicionado por “Los Chapitos”, hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán, quienes lo emboscaron y lo entregaron a las autoridades estadounidenses. Esta traición desató una guerra interna en el Cártel de Sinaloa entre las facciones de “Los Chapitos” y “La Mayiza”, liderada por los seguidores de Zambada.
Consecuencias para Sinaloa
Tras la captura de Zambada, la violencia en Sinaloa se intensificó. Los enfrentamientos entre las facciones rivales del cártel han provocado un aumento en homicidios, desapariciones y desplazamientos forzados. La población civil se encuentra atrapada en medio de este conflicto, sufriendo las consecuencias de una guerra que parece no tener fin. El plan de “El Mayo” Zambada para pacificar México ofrece una perspectiva única sobre las posibles soluciones a la violencia relacionada con el narcotráfico. Aunque su propuesta no se materializó, plantea preguntas importantes sobre la viabilidad de la justicia transicional en contextos de crimen organizado y sobre las complejidades de negociar la paz con actores criminales.
