¿Qué está pasando con el Mayo Zambada en Brooklyn?
La tercera audiencia de Ismael “El Mayo” Zambada en la Corte Federal de Brooklyn no solo marca un capítulo crucial en su caso, sino también en la historia reciente de la narcopolítica en México. Los fiscales buscan que Zambada se declare culpable y se convierta en testigo cooperante, una estrategia que podría detonar revelaciones explosivas sobre la red de corrupción que protegió al Cártel de Sinaloa durante décadas.
Aunque aún no se ha llegado a un acuerdo, la negociación podría convertirse en un giro inesperado para el sistema de justicia estadounidense y mexicano. El silencio del Mayo Zambada recuerda al de su viejo aliado y rival, Joaquín “El Chapo” Guzmán, quien tampoco ha colaborado con las autoridades tras su sentencia a cadena perpetua.
La sombra de la narcopolítica: Entre declaraciones y desmentidos
El juicio del Chapo Guzmán en 2019 y el posterior proceso contra Genaro García Luna desenterraron viejas acusaciones sobre el financiamiento ilícito de campañas políticas en México. En ese entonces, Jesús “El Rey” Zambada, hermano del Mayo, aseguró que el Cártel de Sinaloa pagó millones a funcionarios del gobierno capitalino. Aunque más tarde matizó sus declaraciones, los señalamientos dejaron claro que la organización criminal operó con protección gubernamental.
Entre las acusaciones más controvertidas están las que involucran al expresidente Andrés Manuel López Obrador y su círculo cercano durante su etapa como jefe de Gobierno del Distrito Federal. Si bien López Obrador y su equipo han negado las acusaciones, los documentos entregados por la DEA sugieren una complicidad sistémica que no distingue colores partidistas.
El fin de una era: Megaobras, fugas y traiciones
La narrativa de los Zambada y los Guzmán está marcada por traiciones y negociaciones fallidas. En el primer lustro de los 2000, el Cártel de Sinaloa logró infiltrar instituciones clave, incluyendo la oficina del presidente Vicente Fox y el sistema penitenciario. Fue durante este periodo cuando el Chapo Guzmán escapó por primera vez del penal de máxima seguridad El Altiplano, y su hermano Arturo “El Pollo” Guzmán fue asesinado mientras intentaba cooperar con la DEA.
Estas historias no solo revelan las grietas del sistema judicial mexicano, sino también los riesgos a los que se enfrentan los testigos cooperantes. Este contexto podría explicar el escepticismo del Mayo Zambada para aceptar un acuerdo con los fiscales de Brooklyn.
El futuro incierto: ¿Hablará el Mayo Zambada?
El destino del Mayo Zambada está atado a decisiones que podrían redefinir su legado en el mundo del crimen organizado. Si acepta colaborar, las implicaciones para la política mexicana y las relaciones bilaterales con Estados Unidos serían profundas. Sin embargo, las probabilidades de que decida guardar silencio también son altas, especialmente considerando los riesgos de represalias contra su familia y antiguos aliados.
Los fiscales estadounidenses han señalado que, de no llegar a un acuerdo, podrían recurrir a testigos como Vicente Zambada, alias “El Vicentillo”, quien ya ha testificado contra figuras clave del cártel. Además, el contexto político en Estados Unidos, con una posible reelección de Donald Trump, podría influir en la estrategia de la fiscalía.
Un desenlace que definirá agendas
La decisión del Mayo Zambada podría ser un parteaguas en la lucha contra el narcotráfico y la corrupción en México. Si decide hablar, los efectos podrían reverberar no solo en los tribunales, sino también en las altas esferas del poder político y económico. Sin embargo, la incertidumbre que rodea el caso deja claro que este es solo el comienzo de un proceso que promete ser tan complejo como explosivo.
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