El paro de labores de los trabajadores del Poder Judicial de la Ciudad de México (PJCDMX) ha entrado en su cuarta semana, manteniendo en vilo a miles de ciudadanos cuyos procesos legales, desde divorcios hasta juicios mercantiles, se encuentran completamente paralizados. La falta de acuerdo entre el sindicato y las autoridades agrava la crisis.
La justicia en la Ciudad de México está en pausa. Por más de tres semanas, los edificios del Poder Judicial capitalino han permanecido con las puertas cerradas debido a un paro de labores que ha escalado hasta convertirse en una verdadera crisis para el sistema legal y para los ciudadanos que dependen de él.
Lo que comenzó como una demanda laboral por un aumento salarial se ha transformado en un conflicto que afecta a más de un millón doscientos mil usuarios cada mes, según estimaciones, dejando a personas y empresas en un costoso y frustrante limbo jurídico. Mientras las mesas de negociación avanzan con lentitud, la pila de expedientes y la desesperación de los afectados crecen cada día.
¿Por Qué Están en Paro? Las Demandas Clave
El conflicto se originó por la demanda del Sindicato Único de Trabajadores del Poder Judicial de la Ciudad de México (SUTPJ-CDMX) de un aumento salarial del 10% y un 3% adicional en prestaciones. Los trabajadores argumentan que sus salarios no han tenido un ajuste significativo en años y que las condiciones laborales se han deteriorado.
Aunque el Gobierno de la CDMX ha presentado una contrapropuesta, esta aún no ha sido aceptada por la base trabajadora, que debe consultarla y votarla. Las negociaciones continúan, pero la falta de un acuerdo inminente mantiene la parálisis. El paro afecta a la mayoría de las áreas, incluyendo juzgados civiles, familiares y salas penales, con miles de trámites detenidos.
El Costo Humano: Vidas y Negocios en Suspenso
Más allá de las cifras y las negociaciones, el impacto real del paro se mide en las historias de las personas afectadas. El conflicto ha dejado en suspenso decisiones vitales para miles de familias y empresas:
* Juicios familiares: Divorcios, pensiones alimenticias y custodias de menores están congelados, prolongando la incertidumbre y el desgaste emocional de las partes involucradas.
* Procesos mercantiles: Empresas no pueden resolver disputas contractuales, cobrar deudas o continuar con litigios, lo que genera pérdidas económicas significativas.
* Trámites civiles: Herencias, testamentos y otros procedimientos sucesorios están detenidos, impidiendo que las familias accedan a su patrimonio.
* Libertad de personas: Aunque se atienden asuntos penales urgentes, la parálisis general ralentiza el sistema, afectando potencialmente a personas en espera de una resolución sobre su libertad.
«Suman 15 días del paro en el Poder Judicial de la CDMX; miles de trámites permanecen en el limbo. El paro ya ha afectado hasta a los comerciantes de la zona, papelerías y locales de comida corrida están cerrados.» – Reporte de La Prensa.
El efecto dominó del paro es visible en los alrededores de los juzgados. Comerciantes, abogados litigantes, gestores y personal de servicios dependen del flujo diario de personas en los tribunales, y ahora enfrentan una drástica caída en sus ingresos.
Negociaciones en Curso: ¿Hay una Salida a la Vista?
Las autoridades y el sindicato han acordado mantener mesas de negociación permanentes para intentar destrabar el conflicto. Sin embargo, la desconfianza y la rigidez en las posturas han dificultado un acuerdo rápido. Los representantes sindicales insisten en que no levantarán el paro hasta que su pliego petitorio sea atendido de manera satisfactoria.
Mientras tanto, la ciudadanía espera con impaciencia una solución. La prolongada suspensión de la impartición de justicia no solo genera un rezago monumental que tardará meses en resolverse, sino que también erosiona la confianza en las instituciones. La pregunta que todos se hacen es: ¿cuánto tiempo más puede la capital del país permitirse tener su sistema de justicia completamente detenido?
