En una ciudad donde las rentas suben más rápido que los sueldos, cada vez más jóvenes ven cómo la independencia se convierte en un lujo. En la Ciudad de México, más de la mitad de las personas entre 25 y 35 años sigue viviendo con sus familias, muchas veces a pesar de tener pareja o hijos. No es falta de deseo, sino de oportunidad: el acceso a una vivienda digna se ha vuelto una meta inalcanzable.
Durante la entrega de un conjunto habitacional en Gustavo A. Madero, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, reconoció que la falta de vivienda asequible es uno de los principales problemas sociales de la capital. Con el 53% de jóvenes sin posibilidad de independizarse, el reto se ha vuelto estructural: salarios bajos, rentas infladas y créditos inaccesibles.
Vivienda Pública en Renta: una nueva esperanza
Para revertir esta situación, el gobierno capitalino presentó el programa Vivienda Pública en Renta, dirigido especialmente a jóvenes y familias con ingresos que no superen tres salarios mínimos (alrededor de 25 mil pesos mensuales).
El objetivo es ofrecer departamentos en zonas céntricas, con rentas que no excedan el 30% del ingreso familiar. En su primera fase, se destinaron 600 millones de pesos para construir mil departamentos en alcaldías como Cuauhtémoc, Azcapotzalco y Miguel Hidalgo.
Pero la meta va más allá: 20 mil viviendas en renta durante el sexenio. La idea es que, por primera vez, el Estado participe activamente en ofrecer renta digna y accesible, especialmente para quienes hoy son víctimas de un mercado descontrolado.
Rentas justas y fin a los abusos inmobiliarios
El precio promedio de una vivienda en la capital se ha duplicado en la última década. Las familias más vulnerables destinan más del 50% de su ingreso solo a pagar renta, lo que las deja sin capacidad de ahorro o inversión.
Ante esta situación, Brugada adelantó que enviará al Congreso local una propuesta de ley de rentas justas, razonables y asequibles, junto con la creación de una defensoría inquilinaria. El objetivo es limitar los aumentos desproporcionados y proteger a quienes no tienen otra opción que rentar.
“Los precios de las rentas no pueden subir por encima de la inflación”, insistió, planteando una medida que podría marcar un antes y un después en la política habitacional de la CDMX.
Un nuevo modelo de ciudad
Además del programa de vivienda pública, el gobierno duplicó el presupuesto en materia habitacional, destinando 9 mil millones de pesos para este año. Con ello, se entregarán 30 mil acciones de vivienda, entre mejoramientos, nuevas construcciones y rehabilitación de espacios.
Cada año, más de 53 mil familias buscan rentar una vivienda en la ciudad, pero la oferta sigue siendo escasa y costosa. Por eso, las nuevas políticas buscan frenar la especulación inmobiliaria y priorizar el derecho a la vivienda sobre el negocio.
La apuesta es ambiciosa: transformar la Ciudad de México en un espacio donde vivir con dignidad no dependa del nivel de ingresos.
Un cambio posible
La crisis habitacional no es solo una cifra: son jóvenes que retrasan sus proyectos de vida, parejas que no pueden formar hogar y familias atrapadas en ciclos de renta abusiva. Programas como Vivienda Pública en Renta y la ley de rentas justas buscan romper ese patrón.
Si las promesas se concretan, la Ciudad de México podría convertirse en referente regional en políticas de vivienda accesible. Porque tener un techo digno no debería ser un privilegio, sino un derecho.
